La finalización de la restauración de la cúpula Regina Patriarcharum marca el primer hito de «Pilar 2040», un ambicioso plan director volcado en devolver al monumental templo zaragozano todo el esplendor de su patrimonio pictórico e histórico

Hay obras que no solo sostienen el techo de un templo, sino también la memoria estética de toda una ciudad. La Basílica del Pilar de Zaragoza acaba de despojarse de los andamios en uno de sus rincones más emblemáticos para desvelar, intacto y rejuvenecido, el genio barroco e ilustrado de Ramón Bayeu. La conclusión de los trabajos en la cúpula Regina Patriarcharum abre oficialmente la cuenta atrás hacia 2040, fecha en la que se conmemorará el bimilenario de la tradición de la Venida de la Virgen. El objetivo declarado por el Cabildo Metropolitano es tan categórico como deslumbrante: conseguir que el templo luzca en dos décadas «como si se estrenase ex novo».
Siete meses bajo la linterna
Financiada íntegramente por la Fundación Ibercaja con un presupuesto de 600.000 euros —coincidiendo con el 150 aniversario de la entidad—, la intervención en la cúpula ha requerido siete meses de paciente trabajo técnico. Los restauradores no solo han subsanado el deterioro estructural en el chapitel y las pechinas, sino que han retirado las capas de suciedad acumuladas y los repintes que durante décadas sepultaron la policromía original en la linterna del conjunto.
El resultado es el rescate del universo cromático que Ramón Bayeu plasmó en 1782. Tras la instalación de un nuevo sistema de iluminación, las figuras despliegan de nuevo una fuerza expresiva y un colorido que permanecían velados a los ojos del visitante. La pieza, calificada por el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano, como «una de las más significativas de la basílica», reasume así su lugar predominante en el imponente ciclo pictórico que orbita alrededor de la Santa Capilla.

Un máster en conservación para las próximas décadas
El proyecto, coordinado bajo el plan director del arquitecto Javier Ibargüen y la supervisión del equipo de restauración del templo, apenas acaba de comenzar. La intervención en la Regina Patriarcharum constituye el primer gran pilar de una hoja de ruta técnica a largo plazo:
Siguientes cúpulas: Los técnicos analizan ya el estado de conservación de las estructuras colindantes, Regina Sanctorum Omnium y Regina Virginum, para determinar la siguiente actuación en el programa pictórico.
Espacios exteriores e interiores: En el horizonte inmediato se sitúa la rehabilitación de la torre de Santa Leonor, que se sumará a trabajos recientes en la capilla de San Joaquín y a la puesta en valor lumínica de murales históricos como El milagro de Calanda y La toma de Granada.
Los grandes retos: La agenda hacia 2040 contempla dos hitos monumentales de alta complejidad: la restauración no urgente de la gran cúpula central del siglo XIX y la intervención integral en la propia Santa Capilla, una joya barroca de estucos y mármoles que custodia la imagen venerada.
Zaragoza inicia así un proceso de conservación monumental que trasciende lo puramente religioso para convertirse en una profunda recuperación patrimonial, garantizando que el legado artístico del Pilar llegue al horizonte de 2040 con una nitidez inédita en su historia.




