Mons. Ramón Valdivia pide «reconstruir la confianza» tras la entrada masiva de personas en el Tarajal y agradece el respaldo del Papa León XIV
Tras los recientes acontecimientos vividos en la frontera del Tarajal, donde unas 70.000 personas cruzaron a nado la pasada semana, el Administrador Apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, ha analizado la situación de la ciudad autónoma destacando su papel histórico y espiritual en momentos de dificultad.
En unas declaraciones difundidas por la diócesis ante la alta demanda de los medios de comunicación, el prelado subrayó la relevancia de Ceuta para el conjunto del país:
«Somos conscientes de la misión histórica que supone Ceuta para toda nuestra patria; somos un baluarte de fe que reclama a viva voz el valor de la fe en la construcción de un país«, afirmó Mons. Valdivia.
Miedo, rabia y respuesta comunitaria
En el marco de las celebraciones patronales, el obispo auxiliar de Sevilla reconoció el impacto emocional que este suceso —el segundo de gran magnitud tras el registrado en mayo de 2021— ha dejado en los ciudadanos.
El sentir de la población: Valdivia señaló que, tras episodios de esta índole, «es cierto que hay rabia, miedo, y a veces incluso deseo de abandonar, pero no queremos».
Resiliencia histórica: Destacó que en torno a la patrona, Santa María de África, «se comprende la fe de un pueblo que ha vivido siglos de dificultades«, asegurando que la respuesta ante la adversidad debe basarse en el consuelo, la paz y la compasión.
A pesar de admitir que la sociedad local se siente «vulnerada y necesitada de protección«, el prelado aseguró que la Iglesia ha demostrado su madurez en medio de «una crisis sin precedentes». Citando la segunda carta de San Pablo a los Corintios, resumió el sentir de la diócesis: «Estamos atribulados, pero no desesperados».
Retos de futuro y apoyo pontificio
Respecto a los pasos a seguir tras la emergencia, Mons. Valdivia indicó que la prioridad debe ser «reconstruir la confianza, alentar a los que han sufrido intranquilidad y trabajar por una salida digna a las personas que entraron«. Asimismo, admitió la complejidad de gestionar los sentimientos contrapuestos entre el deber de atender a los recién llegados y la necesidad de proteger el espacio común.
Por último, el Administrador Apostólico agradeció las palabras pronunciadas por el Papa León XIV durante el rezo del Ángelus del pasado domingo 2 de agosto. En su alocución, el Pontífice manifestó su preocupación por la situación en Ceuta y pidió soluciones de «paz, estabilidad y justicia«, unas palabras que el prelado gaditano calificó como un «bálsamo de consuelo» para guiar la labor pública y pastoral en la región.




