Misa por Venezuela, unidos en oración por los fallecidos, los heridos, sus familiares y por toda la queridísima nación venezolana, tan duramente golpeada por el reciente terremoto

La Eucaristía ha estado acompañada por el Ensamble Coral Venezuela, que con sus bellos cantos litúrgicos y tradicionales venezolanos ayudaron a elevar el corazón a Dios y a vivir la celebración con especial recogimiento y esperanza, una Eucaristía emotiva y muy solidaria.
En la homilía, D. Jorge recordó el Evangelio de la tempestad calmada (Mt 8, 23-27), donde Jesús invita a sus discípulos a confiar en Él incluso cuando parece dormir en medio de la tormenta. También animó a levantar la mirada hacia Dios, como reza el Salmo 123: «A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo», y a no dejar que el dolor, el miedo o el desánimo apaguen la esperanza.
Se recordó también el inmenso trabajo que la Iglesia está realizando en Venezuela, acompañando a las víctimas y colaborando en las tareas de ayuda y rescate, siendo signo de la cercanía de Cristo en medio del sufrimiento. Toda ayuda es poca en estos momentos.
Encomendamos especialmente al pueblo venezolano a la intercesión de la Virgen de Coromoto, de la Divina Pastora, de la Virgen de Chiquinquirá y también de nuestra Mare de Déu dels Desamparats, para que cubran con su manto a quienes hoy más necesitan consuelo, fortaleza y esperanza.










