Bajo el lema «Santo Cáliz de Esperanza», cientos de fieles y representantes de la Real Basílica unieron en una sola voz el amor a la Mare de Déu y la veneración a la reliquia más sagrada de la cristiandad
VALENCIA. — La Iglesia valenciana vivió una jornada de profunda carga emotiva y espiritual. En un gesto que entrelaza las dos grandes devociones de la ciudad, la Real Basílica de la Virgen de los Desamparados y la S.I. Catedral unieron sus caminos con motivo del III Año Jubilar Eucarístico del Santo Cáliz.
El recorrido comenzó en la histórica Plaza de la Almoina. Encabezada por el rector de la Basílica, D. Melchor Seguí, y su cuerpo de capellanes, la comitiva avanzó a paso firme como muestra de unidad. En la marcha participaron de forma conjunta todas las instituciones vertebradoras del entorno mariano:
La Archicofradía de la Virgen
La Corte de Honor
La Escolanía de la Virgen
La Hermandad de Seguidores
Los Eixidors del Trasllat
El Cor Mare de Déu
Un encuentro con la historia y la trascendencia
A su llegada al seo valenciano, los peregrinos fueron recibidos por un templo abarrotado. Durante la misa jubilar, concelebrada por diversos sacerdotes, los asistentes pudieron lucrar la indulgencia plenaria siguiendo las disposiciones marcadas por la Santa Sede para este año santo.
El momento culmen del acto tuvo lugar al término de la liturgia, cuando los integrantes de la expedición desfilaron en recogimiento ante la capilla donde se custodia la reliquia.
Este tercer Año Jubilar no solo sitúa a Valencia en el epicentro de la devoción eucarística internacional, sino que reafirma el valor del Santo Cáliz como un tesoro incalculable: un símbolo litúrgico de trascendencia universal y, al mismo tiempo, un pilar del patrimonio histórico y cultural de los valencianos. Un peregrinaje que, más allá de la distancia recorrida, sirvió para renovar la fe y la esperanza colectiva en el corazón de la ciudad.















































