El obispo de Almería y la Conferencia Episcopal muestran su consternación ante uno de los peores incendios forestales en la historia reciente de Andalucía. Hay 23 desaparecidos y más de un millar de evacuados
La provincia de Almería se encuentra sumida en el luto y la conmoción general tras el devastador incendio forestal que azota las localidades de Bédar y Los Gallardos. El balance provisional es desolador: al menos doce personas han perdido la vida, veintitrés permanecen desaparecidas y cerca de un millar de vecinos han tenido que ser evacuados a toda prisa de sus hogares ante el avance implacable de las llamas.
El desastre, que ya se cataloga como una de las mayores tragedias recientes en la comunidad andaluza, ha arrasado más de 3.200 hectáreas. Las condiciones climáticas, marcadas por temperaturas extremas y una alarmante sequedad del terreno, han actuado como un polvorín, dificultando las tareas de control.
Una lucha contra el tiempo en el terreno
El despliegue de seguridad es masivo. Cientos de efectivos de los equipos de emergencia, reforzados por la Unidad Militar de Emergencias (UME), trabajan sin descanso en labores de extinción y en la localización de los desaparecidos. La orografía de la zona —caracterizada por profundos barrancos y una densa masa forestal— añade una enorme complejidad a las operaciones. Mientras tanto, las primeras investigaciones apuntan a que el origen del fuego podría deberse al desprendimiento de un cable del tendido eléctrico sobre matorral seco.
La Iglesia se vuelca con los afectados
La respuesta social e institucional no se ha hecho esperar. El obispo de Almería, monseñor Antonio Gómez Cantero, ha emitido un emotivo mensaje en el que confiesa que «el corazón se nos ha encogido» ante la magnitud de la catástrofe.
El prelado ha hecho un llamamiento a la solidaridad y a la fe como herramientas de consuelo en este momento de oscuridad:
«Creemos que Dios no permanece lejos del sufrimiento humano, sino que lo abraza y camina con nosotros en las noches más oscuras. Él conoce cada nombre, cada historia y cada vida truncada«.
Gómez Cantero ha instado a todas las parroquias y comunidades cristianas de la diócesis a convertirse en instrumentos activos de ayuda material y espiritual para los damnificados. Asimismo, ha pedido oraciones tanto por los fallecidos y sus familias como por el personal de rescate que arriesga su vida en el frente del fuego.
Apoyo desde la Conferencia Episcopal
El eco de la tragedia ha llegado con fuerza a nivel nacional. El secretario general de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Francisco César García Magán, ha manifestado su dolor públicamente a través de sus redes sociales, sumándose a las muestras de apoyo:
Pésame institucional: Envío de condolencias y cercanía a las familias de Los Gallardos y Bédar.
Reconocimiento: Respaldo a los equipos humanos que combaten la emergencia en primera línea.
La provincia permanece en vilo, pendiente del parte de los servicios de emergencia y con la esperanza puesta en la localización de las personas que aún siguen desaparecidas.


