Miles de vecinos e invitados se han echado este lunes a las calles de Callosa de Segura para acompañar a la Virgen del Pilar en uno de los actos más emotivos y arraigados de la comarca de la Vega Baja
La jornada festiva ha destacado por una alta participación popular, el sonido de las marchas tradicionales y el estreno del nuevo manto bordado de la patrona.
Un estreno con sello sevillano y bendición arciprestal
La gran novedad de esta edición ha sido el estreno del nuevo manto de la Virgen, una valiosa obra artesanal elaborada en el prestigioso taller Perales de Sevilla. La prenda fue bendecida en la iglesia arciprestal de San Martín —lugar donde la imagen reside en su altar habitual— en los actos previos al día grande.
La devoción a La Pilarica cuenta con un profundo calado histórico en el municipio:
1946: El Ayuntamiento cedió los terrenos para erigir su ermita.
1947: Quedó consolidada como uno de los centros neurálgicos de la fe popular.
1948: El histórico barrio del Pilar adoptó oficialmente el nombre de la imagen.
Jotas, pólvora y fervor institucional
Durante el recorrido por las calles del municipio, la comitiva ha vivido momentos de intensa emotividad a su paso por el barrio del Pilar, donde los vecinos han recibido a la venerada imagen entre vítores, aplausos y estruendo de pólvora.
El folclore local ha tenido un papel protagonista gracias al tradicional baile de la jota de La Pilarica, interpretado por las jóvenes callosinas al son de la centenaria banda de música La Filarmónica.
La representación institucional ha estado encabezada por el alcalde, Juan Antonio Franco, junto a miembros de la Corporación municipal, el juez de paz, el cronista oficial de la villa y mandos de la Guardia Civil, representados por el teniente comandante del puesto de la localidad en el día de su patrona.
Momento destacado: Por la tarde, la romería festiva ha realizado una emotiva parada en el cuartel de la Guardia Civil, donde los propios agentes de la Benemérita han tomado la imagen a hombros para trasladarla al interior del recinto.
La celebración concluye tras una intensa jornada de convivencia, fe y música que reafirma la vigencia de las tradiciones populares en la comarca.




