El sacerdote avilesino se despide y deja una profunda huella en el concejo marcada por la cohesión comunitaria, la restauración del patrimonio local y el impulso de las tradiciones religiosas
Su marcha abre paso al presbítero Ángel María Vilaboa, quien tomará el relevo al frente de la Unidad Pastoral.
CANGAS DEL NARCEA — Tras más de una década de entrega pastoral y social en el concejo, el sacerdote Juan José Blanco Salvador (Avilés, 1989) emprende una nueva etapa académica y profesional en la Santa Sede. El presbítero, que llegó a Cangas del Narcea en julio de 2014 recién ordenado y con tan solo 25 años, se traslada a Roma por encomienda episcopal para cursar la licenciatura en Teología Pastoral y prepararse como docente del Centro de Estudios Superiores del Seminario de Oviedo.
En su despedida de Cangas, Blanco hizo un balance profundamente agradecido de su paso por la zona: «Me llevo más de lo que yo di, con diferencia; nunca me he sentido solo y aquí he hecho amistades de verdad».
Un legado de patrimonio y comunidad
Durante los 12 años en los que estuvo al frente de las parroquias y ejerció como arcipreste del Acebo, su gestión destacó por una intensa actividad que combinó la atención humana con la conservación del patrimonio histórico-artístico local:
Restauración patrimonial: Destacan las intervenciones en las pinturas murales de Cibuyo y la profunda reforma del santuario del Acebo, financiada gracias al apoyo empresarial y la colaboración ciudadana.
Divulgación histórica: Promovió la publicación de obras sobre el patrimonio eclesiástico de la comarca en colaboración con el Ayuntamiento y la asociación Tous pa Tous, rescatando del olvido archivos parroquiales y libros históricos como el de Fray Alberto Colunga.
Cohesión social y tradiciones: Impulsó la creación de la Cofradía de la Semana Santa y garantizó la continuidad de la tradicional Descarga durante los momentos más duros de la pandemia del COVID-19.
Transición en el arciprestazgo
El sacerdote subrayó que el pilar fundamental de su trabajo no fueron los edificios, sino las personas: «Los curas pasan, pero la comunidad permanece». Blanco confía en que la estructura participativa creada continuará fortaleciéndose de la mano de su sucesor, Ángel María Vilaboa, de quien destacó su amplia trayectoria y sensibilidad pastoral en el ámbito cofrade.




