En el marco del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, la entidad escolapia reafirma su compromiso histórico con los derechos humanos y alerta sobre el impacto que la desigualdad global tiene en la infancia
Más de tres décadas después de que 100.000 personas se congregaran en el Trocadero de París para rendir homenaje a las víctimas del hambre, la indigencia y la violencia estructural, la consigna original de aquella histórica jornada sigue más vigente que nunca: «Allí donde hay hombres y mujeres a vivir en la miseria, se violan los derechos humanos».
Con motivo de la conmemoración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, la Fundación Itaka-Escolapios ha hecho un llamamiento global para renovar el compromiso colectivo con la justicia social, situando la educación en el centro de la estrategia para romper las cadenas de la desigualdad.
Un panorama global alarmante
Las cifras actuales reflejan una realidad desgarradora. De acuerdo con las estimaciones más recientes de las Naciones Unidas para este año 2026, alrededor de 826 millones de personas en todo el mundo malviven en situación de pobreza extrema. Esto significa sobrevivir con menos de 3 dólares al día por persona, un umbral que priva a las familias de las necesidades más elementales:
Alimentación básica y agua potable.
Acceso a servicios de salud y vivienda digna.
Cobertura educativa y protección social.
La infancia continúa siendo el eslabón más vulnerable de esta crisis. Millones de niños y niñas en diversos continentes ven condicionado su futuro desde el nacimiento, atrapados en un círculo intergeneracional de exclusión del que resulta casi imposible escapar sin apoyos externos.
La identidad escolapia: fe, acción y derechos humanos
Desde sus orígenes, la red Itaka-Escolapios ha integrado la defensa de los Derechos Humanos y la lucha contra la exclusión como pilares irrenunciables de su misión. Esta labor encuentra sus raíces en la identidad cristiana y en el carisma de San José de Calasanz, pionero en la democratización de la enseñanza.
«En Itaka-Escolapios creemos firmemente que la educación es la herramienta más potente e imprescindible para romper el ciclo de la pobreza y construir una sociedad verdaderamente justa, equitativa e igualitaria», afirman desde la organización.
A través de sus proyectos socioeducativos, escuelas, internados y comedores repartidos en más de cuatro continentes, la red escolapia no solo proporciona formación académica, sino que genera entornos seguros de protección, desarrollo integral y capacitación profesional para jóvenes en situación de alta vulnerabilidad.
Del diagnóstico a la transformación
El reto de erradicar la pobreza exige una respuesta multidimensional que combine la cooperación internacional, el compromiso de las instituciones públicas y la implicación ciudadana. Para Itaka-Escolapios, la efeméride del 17 de octubre no debe quedarse en una mera fecha conmemorativa, sino convertirse en un catalizador para la acción continua.
El acceso universal a una educación de calidad no es solo un objetivo de desarrollo sostenible; es, ante todo, un derecho humano fundamental y la llave maestra para que 826 millones de personas puedan escribir un futuro con dignidad.






