Un concierto barroco en la Real Basílica reúne a la Escolanía y a la Schola Cantorum Laetentur en el homenaje a una de las grandes joyas del patrimonio valenciano
VALENCIA — La Real Basílica de la Virgen de los Desamparados se convirtió en el escenario de una velada donde la música, la historia y la fe se fundieron en un mismo espacio. La Escolanía de Nuestra Señora de los Desamparados junto a la Schola Cantorum Laetentur ofrecieron un concierto coral extraordinario para conmemorar el 325 aniversario de la pintura de la bóveda del templo, una obra cumbre del barroco valenciano realizada por Antonio Palomino.
El templo, emblemático hogar de la Mare de Déu, completó su aforo para presenciar un repertorio cuidadosamente seleccionado. Bajo la dirección de Luis Garrido, la velada contó con la participación destacada de la soprano Marina Cuesta como solista, acompañada por un conjunto de cámara integrado por violines, viola, violonchelo y órgano.
Un diálogo entre la pintura y el sonido
El programa musical propuso un recorrido por el barroco europeo concebido para establecer un paralelismo visual y auditivo con la cúpula. Del mismo modo que la obra pictórica de Palomino guía la mirada hacia las alturas, las interpretaciones vocales de los escolanes buscaron elevar el espíritu de los asistentes en una atmósfera de recogimiento y celebración.
«Igual que la pintura invita a levantar la mirada, las voces de los escolanes ayudaron a elevar el espíritu durante una conmemoración que une arte, fe y comunidad.»
En el marco del «Año Palomino»
Este encuentro cultural contó con el respaldo institucional de la Generalitat Valenciana y el Museo de Bellas Artes de Valencia. El concierto se sitúa como uno de los actos centrales del denominado «Año Palomino«, una agenda conmemorativa que culminará el próximo mes de noviembre con una exposición monográfica en el Palacio de Colomina y una jornada académica de conferencias.















