El relevo en la Basílica de San Pedro impulsa el ascenso del obispo vallisoletano al frente del dicasterio responsable de la liturgia de la Iglesia universal. El Papa renueva la Curia
Un nuevo paso en la reorganización de la Curia vaticana. El Papa ha oficializado el nombramiento de monseñor Vittorio Francesco Viola como nuevo vicario general para la Ciudad del Vaticano, arcipreste de la Basílica de San Pedro y presidente de la Fábrica de San Pedro. Esta decisión supone la renovación de tres de las responsabilidades más relevantes en la gestión espiritual y administrativa del Vaticano.
Hasta el momento, monseñor Viola ejercía como secretario del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Franciscano de la Orden de los Frailes Menores, el prelado italiano —nacido en Viella en 1965— cuenta con una amplísima trayectoria pastoral y académica: doctor en Sagrada Liturgia por el Pontificio Instituto Litúrgico San Anselmo, fue custodio de la Porciúncula en Asís, obispo de Tortona desde 2014 y elevado a la Secretaría de Culto Divino en 2021.
Presencia española en la alta jerarquía vaticana
El traslado de Viola a la basílica vaticana deja vacante la secretaría del Dicasterio para el Culto Divino, un cargo de importancia estratégica que será asumido por el español Aurelio García Macías, quien hasta la fecha se desempeñaba como subsecretario del mismo organismo.
Natural de Pollos (Valladolid) y nacido en 1965, García Macías fue ordenado sacerdote en la archidiócesis vallisoletana en 1992. Es licenciado en Filosofía por la Universidad de Salamanca y, al igual que su predecesor, doctor en Liturgia por San Anselmo de Roma.
Su trayectoria en la Curia romana comenzó en 2015 al incorporarse al dicasterio litúrgico, donde pasó a ser jefe de oficina en 2016. En 2021 fue promovido a subsecretario con dignidad episcopal y asignación de la sede titular de Rotdon.
Continuidad técnica y litúrgica
Con estos movimientos, la Santa Sede consolida la presencia de perfiles especializados en materia litúrgica al frente de áreas de gran peso institucional. La llegada de Viola al corazón de la Basílica de San Pedro y la promoción de García Macías garantizan una línea de continuidad técnica y técnica-pastoral en la vida litúrgica de la Iglesia católica.




