Durante sus vacaciones estivales, el Pontífice hizo una pausa para recorrer emblemáticos rincones de oración en Vallepietra y Subiaco, conectando con los fieles y la memoria espiritual de la región
En medio de su periodo de descanso en Castel Gandolfo, el Papa León XIV sorprendió con una jornada de intensa actividad espiritual al visitar dos de los centros de peregrinación más emblemáticos de la región del Lacio: el Santuario de la Santísima Trinidad en Vallepietra y el histórico Monasterio de San Benito en Subiaco.

Un momento de oración en las alturas de Vallepietra
La primera parada de la jornada llevó al Pontífice a unos 60 kilómetros al este de Roma. En el célebre Santuario de Vallepietra, enclavado en la montaña, León XIV se recogió en oración frente al legendario fresco de la Santísima Trinidad.
Este enclave, cargado de misticismo, está rodeado de populares relatos populares:
La leyenda del campesino: Se dice que un agricultor halló a sus bueyes arrodillados ante la imagen de la Trinidad.
La tradición romana: Otra historia atribuye su origen a dos fugitivos de las persecuciones del emperador Nerón, quienes habrían tenido una visión celestial en el lugar.
Tras su momento de recogimiento, el Papa se tomó un tiempo para saludar cálidamente a los peregrinos congregados en el lugar.
Encuentro con la historia benedictina en Subiaco
Posteriormente, la comitiva papal se trasladó hacia Subiaco, un punto neurálgico para la orden benedictina. Allí, León XIV protagonizó varios momentos de alto valor simbólico e histórico:

Frente al arte medieval: Contempló el famoso fresco del siglo XIII de San Francisco de Asís, considerado por expertos como el retrato más antiguo conocido del santo.
En la Santa Cueva (Sacro Speco): Rezó el Padrenuestro y realizó un gesto de veneración al besar la rodilla de la escultura de San Benito de Nursia, en el sitio exacto donde el santo fundó su primera ermita en el siglo VI.
Convivencia comunitaria: Concluyó su recorrido en el Monasterio de Santa Escolástica, donde compartió el almuerzo con la comunidad monástica y recorrió las instalaciones.
Unas vacaciones con sello pastoral
Esta jornada de peregrinación se suma a la reciente visita del Pontífice a la Abadía de Montecassino, consolidando un recorrido por los grandes centros de la tradición monástica europea.
A pesar de que las audiencias privadas y públicas se encuentran suspendidas durante su descanso veraniego (del 5 al 27 de julio), León XIV ha mantenido una agenda cercana a la gente, alternando sus apariciones dominicales para el Ángelus con gestos de cercanía como un almuerzo con personas en situación de vulnerabilidad y su asistencia a eventos culturales locales.



