El Papa León XIV expresó este jueves su profundo pesar por la catástrofe humanitaria ocurrida en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet, donde un desprendimiento glaciar desencadenó una gigantesca avalancha de lodo y agua que ha dejado un saldo preliminar de más de 270 personas fallecidas y cerca de 1.300 desaparecidos
A través de un telegrama firmado por el Secretario de Estado del Vaticano, el Cardenal Pietro Parolin, el Santo Padre manifestó sentirse profundamente entristecido por la pérdida de vidas y la devastación provocada por las repentinas inundaciones que destruyeron múltiples comunidades a su paso.
Solidaridad y llamado a la asistencia urgente
En el mensaje oficial, el Pontífice encomendó a Dios el descanso eterno de los fallecidos y transmitió sus condolencias a los familiares de las víctimas, asegurando su cercanía espiritual con todas las comunidades damnificadas. Asimismo, dedicó una oración especial a los equipos de emergencia que continúan trabajando en condiciones extremas, pidiendo la protección divina para las tareas de salvamento.
La magnitud de la tragedia mantiene en alerta a las autoridades locales e internacionales:
Víctimas registradas: En territorio nepalí se contabilizan al menos 270 fallecidos y 826 desaparecidos, mientras que en la región autónoma del Tíbet se reportan 3 muertos y 558 personas sin localizar.
Operativo de rescate: Las autoridades han desplegado helicópteros para sobrevolar la zona de desastre, debido a que el deslizamiento de tierra destruyó por completo las rutas terrestres y puentes de acceso.
Crisis humanitaria: Según informes de las Naciones Unidas, cerca de 10.000 familias requieren asistencia prioritaria e inmediata tras el colapso de infraestructuras básicas, mercados y redes de energía hidroeléctrica.




