La Cofradía de Santo Tomás de Aquino de Palma desafió las advertencias e introdujo una nueva imagen en Semana Santa sin la autorización de Patrimonio ni de las autoridades eclesiásticas
La pasada Semana Santa en Palma ha dejado una factura inesperada y una lección de disciplina eclesiástica. El Obispado de Mallorca ha sancionado a la Cofradía de Santo Tomás de Aquino con una «obra penitencial» que se traduce en una multa económica de 2.500 euros, tras haber sacado a la calle un paso procesional que no contaba con las autorizaciones pertinentes durante el Lunes Santo.
El dinero del castigo no irá a las arcas de la Iglesia, sino que deberá ser entregado en forma de donativo a una entidad social católica.
Una crónica de una desobediencia anunciada
El conflicto no tomó a nadie por sorpresa. Según el decreto de sanción emitido por el vicario episcopal para la Vida Consagrada y la Piedad Popular, Antonio Cañellas, tanto el Obispado como la Asociación de Cofradías de Semana Santa de Palma habían advertido reiteradamente a la hermandad.
El nudo del problema radica en la incorporación de una nueva imagen procesional (el paso de La Piedad) sin haber cumplido con los trámites burocráticos obligatorios.
A pesar de las directrices y de conocer el procedimiento a seguir, la cofradía decidió ignorar las alertas y salir en procesión desde el convento de Santa Clara. La rebeldía, sin embargo, duró poco: tras las amonestaciones oficiales posteriores al Lunes Santo, la hermandad optó por retirarse y no participó en la emblemática procesión del Jueves Santo.
Obligados a regularizar su patrimonio
Además de la sanción económica, el decreto impone a la cofradía la obligación inmediata de regularizar la situación de la nueva imagen ante las instituciones competentes en materia de patrimonio.
Desde el Obispado se ha querido zanjar la polémica recordando dos puntos clave para el futuro de las celebraciones en la isla:
Conservación legal: La importancia de cumplir la normativa diocesana para proteger el patrimonio religioso.
Llamado a la unidad: El documento final apela a la «buena fe» y al entendimiento entre las partes para evitar fracturas dentro de la Diócesis de Mallorca.
Con esta «penitencia«, las autoridades eclesiásticas sientan un precedente en Palma: la fe y la tradición popular son sagradas, pero el orden y los permisos también lo son.



