El barómetro de septiembre del CIS confirma una tendencia de secularización progresiva en el país. Pese al sorpasso, la adscripción al catolicismo se mantiene como opción mayoritaria gracias a los creyentes no practicantes, el numero de ateos supera al de católicos
España firma un punto de inflexión sin precedentes en su mapa de adscripción religiosa. Por primera vez desde que se registran estas métricas sociológicas, la población que se declara atea ha superado en número a los ciudadanos que se definen como católicos practicantes. Así lo atestigua el barómetro de septiembre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado este jueves.
De acuerdo con el estudio —elaborado sobre una muestra representativa de 4.042 personas en todo el territorio nacional—, el 17,1% de los encuestados se declara ateo, frente al 15,9% que afirma ser católico practicante.
A pesar de este sorpasso, el catolicismo conserva su condición de corriente mayoritaria en el conjunto del país si se atiende al bloque global: los católicos no practicantes constituyen el grupo más numeroso, representando el 38,5% de la ciudadanía.
Distribución de la adscripción religiosa en España
Católicos no practicantes 38,5%
Ateos 17,1%
Católicos practicantes 15,9%
Agnósticos 12,2%
Indiferentes / No creyentes 11,3%
Otras religiones 3,2%
NS/NC 1,7%
Un proceso de secularización a largo plazo
Los datos arrojados por el CIS no responden a una fluctuación repentina, sino a una tendencia sostenida en los últimos años. La serie histórica muestra cómo la brecha entre la fe practicante y el ateísmo se ha ido estrechando de forma ininterrumpida:
Mayo de 2019: Los católicos practicantes alcanzaban un 23,2%, mientras que los ateos suponían apenas un 11%.
Julio de 2026: El margen se situaba en un mínimo histórico (16% de practicantes frente a un 15,2% de ateos).
Septiembre de 2026: Se consolida el cambio de orden con la delantera del ateísmo por 1,2 puntos porcentuales.
En el cómputo a más largo plazo, la distancia con el pasado es aún mayor. Hace quince años, más del 45% de la población se encuadraba en la categoría de católicos no practicantes, un grupo que hoy ha descendido casi siete puntos en favor del ateísmo y el agnosticismo.
«Más del 52% de los ciudadanos no acude nunca o casi nunca a un oficio religioso»
Cae la asistencia a los templos
El desapego del ámbito religioso tradicional también se traslada a los hábitos de culto habituales. Al ser preguntados por la frecuencia con la que acuden a ceremonias religiosas —excluyendo eventos sociales como bodas, bautizos o funerales—, más de la mitad de la población (52,6%) asegura no ir «nunca o casi nunca».
En el extremo opuesto, tan solo un 10,4% de los encuestados afirma mantener la costumbre de asistir a misa todos los domingos y festivos, mientras que un residual 3,8% acude varias veces por semana.
Los sociólogos advierten, no obstante, que la caída del culto tradicional no equivale a la erradicación total de la fe, sino a la configuración de un panorama más diverso e individualizado, donde proliferan formas heterogéneas de espiritualidad al margen de las instituciones eclesiásticas.




