El Monasterio del Puig acogió la tradicional celebración de Lo Rat Penat con un marcado enfoque eclesial y pastoral. Tradición, unión por una tierra, lengua y un Rey, Jaume I.

La entidad histórica rinde culto en el santuario mariano con motivo del 9 d’Octubre y concede el galardón «Crit Valencià de l’Any» al canónigo de la Catedral de Valencia, Jaume Sancho.
El Monasterio de Santa María del Puig volvió a convertirse en el epicentro de la fe y la identidad valenciana. Con motivo de las conmemoraciones del 9 d’Octubre, la centenaria entidad Lo Rat Penat celebró su tradicional Te Deum y acto institucional en un entorno eclesial de hondo calado histórico, en una jornada que combinó la devoción eclesial, la custodia del patrimonio religioso y el reconocimiento a la labor pastoral en favor de la cultura autóctona.
La solemne liturgia del Te Deum —canto de alabanza y acción de gracias de la Iglesia— reunió en el santuario a una nutrida representación de la sociedad, las instituciones y el tejido asociativo religioso de la diócesis.
Durante la oración litúrgica se elevaron preces por el progreso de la Comunitat Valenciana, el trabajo en el campo y la industria, así como por la convivencia fraterna. La ceremonia incluyó momentos de especial recogimiento, memoria por los fieles difuntos y una ferviente invocación a la protección de la Mare de Déu.

Reconocimiento a la pastoral de la liturgia y el patrimonio
El hito central de la velada fue la entrega del premio Crit Valencià de l’Any al reverendo Jaume Sancho i Andreu, canónigo de la Catedral Metropolitana de Valencia. La entidad reconoció con este galardón toda una vida sacerdotal puesta al servicio de la Iglesia valenciana, destacando de forma particular su pionera labor en la promoción de la liturgia eclesial en lengua valenciana.
Asimismo, se puso en valor la trayectoria del sacerdote en la Basílica de la Mare de Déu dels Desamparats y en la Sede Catedralicia, subrayando su continuada labor investigadora y su entrega a la conservación del patrimonio cultural material e inmaterial de la diócesis.

Un llamado sacerdotal a la reconciliación y el diálogo
Tras recibir la distinción, el reverendo Sancho pronunció una alocución con profundas reminiscencias personales y pastorales. El canónigo evocó su infancia y los lazos que le unen a Lo Rat Penat, entidad a la que definió como un referente en la preservación de la cultura local durante décadas.
En clave de memoria histórica y eclesial, el sacerdote abordó el complejo periodo de la Transición y la denominada «Batalla de Valencia». Desde su perspectiva pastoral, Sancho recordó las tensiones vividas en el seno eclesiástico y social en torno al hecho lingüístico, realizando un llamamiento a no instrumentar la lengua como causa de división política.
El religioso concluyó su intervención con un mensaje de reconciliación y fraternidad cristiana, exhortando a la sociedad valenciana a tender puentes de diálogo y a custodiar la fe, las tradiciones eclesiales y la identidad propia como un legado vivo para las futuras generaciones.
La jornada concluyó con un ágape de fraternidad en el Huerto de Santa María, consolidando el Monasterio del Puig como el espacio idóneo donde la fe, la historia diocesana y la tradición de la tierra valenciana se reencuentran cada año.















