El hallazgo de vida fuera de la Tierra es una posibilidad cada vez más discutida ante los avances científicos
Frente a este escenario, la teología católica analiza cómo afectaría la existencia de civilizaciones alienígenas a la fe y a la historia de la salvación. En una reciente entrevista publicada por la revista La Antorcha, el catedrático de Química de la Universidad San Pablo CEU, Javier Pérez Castells, aborda el impacto teológico y científico que supondría un eventual contacto con seres extraterrestres.
Ciencia, evolución y sesgos ideológicos
Pérez Castells señala que el debate actual suele estar distorsionado por posturas extremas. Por un lado, critica un enfoque materialista que asume que los seres extraterrestres serían inevitablemente ateos; por otro, rechaza la visión de quienes sostienen que la Tierra es el único lugar con vida inteligente en el universo. Según el científico, descartar la existencia de otros seres conscientes implica limitar la capacidad creadora de Dios.
Desde el punto de vista biológico, el especialista aclara dos aspectos clave:
Universalidad química: La vida en otros planetas estaría compuesta por los mismos elementos químicos que en la Tierra, descartando teorías fidedignas de la ciencia ficción como organismos basados en silicio.
Complejidad evolutiva: Aunque la aparición de organismos simples como bacterias es probable y factible de hallar a corto plazo, el verdadero desafío evolutivo radica en la transición hacia la vida inteligente y autoconsciente.
Un paralelismo con la historia: la evangelización de América
Para la Iglesia católica, el descubrimiento de una nueva civilización no sería un evento sin precedentes históricos. Pérez Castells compara este escenario hipotético con el descubrimiento de América en el siglo XV, evento que obligó al cristianismo a reafirmar el carácter universal de la salvación.
De existir seres inteligentes en otros rincones del cosmos, se asumiría que poseen libertad, sentido de trascendencia y que fueron creados a imagen y semejanza de Dios.
Interrogantes teológicos sin resolver
El encaje de estas civilizaciones en la doctrina cristiana plantea diversas incógnitas sin respuesta definitiva dentro del Magisterio de la Iglesia:
El pecado original: Se desconoce si estos seres habrían experimentado una caída espiritual o si habrían mantenido una armonía constante con el Creador.
La redención: La forma en que se articularía la relación entre Dios y estas especies —y si habrían requerido un proceso de redención similar al humano— permanece en el ámbito de la especulación teológica.
Hasta la fecha, la postura oficial de la Santa Sede se ha mantenido en el marco de reflexiones informales. El anterior Papa Francisco comentó en diversas ocasiones de forma distendida su disposición a acoger y bautizar a eventuales seres extraterrestres si lo solicitaran, apelando al espíritu inclusivo y de fraternidad que caracteriza a la doctrina católica.




