El testimonio de solidaridad y fe no conoce límites geográficos. En Buruhukiro, Rumonge (Burundi), el nombre del Beato Vicente Vilar David no solo representa una devoción viva, sino también la promesa de un mejor futuro para decenas de niños y jóvenes a través de la educación
Infraestructura en marcha: Con el apoyo de la Fundación Beato Vicente Vilar David, se está levantando un nuevo bloque educativo que incluirá 4 aulas modernas, una sala para el cuerpo docente y la oficina de dirección.
Un espacio para la memoria y la fe: El patio del colegio albergará una estatua-monumento dedicada al Beato, espacio diseñado especialmente para custodiar de forma definitiva la reliquia entregada al obispo de Bururi.
Apoyo directo en las aulas: En una próxima entrega, los voluntarios Fabricio, Pepe y Elena distribuirón el material escolar financiado gracias a las donaciones y generosidad de los feligreses.
Educación que cambia vidas
Resulta inspirador ver cómo la comunidad parroquial del Sagrado Corazón de Jesús y el legado del Beato se han convertido en un motor real de desarrollo. Cada cuaderno y cada aula en construcción representan herramientas concretas para que la juventud de esta región de Burundi pueda construir sus propios proyectos de vida.
El proyecto sigue avanzando y manteniendo viva la esperanza de dar frutos duraderos en la comunidad.

















