Bajo el lema «Arraigados en Cristo», la comunidad escolapia argentina celebró la ordenación del P. Diego Correa de Jesús Emmanuel
La ceremonia, presidida por el Cardenal Ángel Rossi, marca un hito de esperanza para la misión educativa y evangelizadora en la región.
En un clima de profunda emotividad y gratitud, la Provincia de Argentina de la Orden de las Escuelas Pías vivió una jornada histórica el pasado 26 de marzo. El P. Diego Correa de Jesús Emmanuel, Sch.P., recibió la ordenación sacerdotal en una ceremonia que consolida su compromiso con la Iglesia y la infancia más vulnerable, eje central del carisma calasancio.
La ceremonia y el rito
La ordenación fue conferida mediante la imposición de manos de S. E. R. Card. Ángel Sixto Rossi SJ, Arzobispo de Córdoba. El evento fue interpretado por los asistentes no solo como un logro personal, sino como un «signo de esperanza» para la misión escolapia en tiempos de desafíos sociales.
Tras la consagración, el flamante presbítero presidió su primera Eucaristía el domingo siguiente en la emblemática Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, rodeado de fieles, familiares y miembros de la comunidad religiosa.
Un camino de fe y entrega
Este paso al orden presbiteral es la culminación de un proceso vocacional que se aceleró en el último año:
Noviembre de 2025: Diego realizó su Profesión Solemne, vinculándose definitivamente a la Orden.
Día posterior: Fue ordenado diácono en la parroquia San José de Calasanz, en Buenos Aires.
Marzo de 2026: Consagración definitiva como sacerdote en Córdoba.
El sacerdocio escolapio: «Piedad y Letras»
Para la Orden, el ministerio del P. Diego no se entiende de forma aislada. Su misión se integra en la tradición de San José de Calasanz, resumida en el binomio «Piedad y Letras«: una fe que se encarna en la cultura y la educación para dignificar a los niños y jóvenes, especialmente a los más pobres.
«El sacerdocio escolapio es un ministerio que se hace servicio allí donde la vida es más frágil«, destacaron desde la institución, subrayando la importancia de la colaboración con los laicos en la misión compartida.
Futuro y misión
La comunidad confía ahora el ministerio de Correa a la intercesión de su fundador, con el pedido de que su vida sacerdotal sea una expresión de sencillez y disponibilidad. El horizonte para el nuevo sacerdote está claro: servir, educar y evangelizar, manteniendo la mirada puesta en la juventud vulnerable como el lugar predilecto para el encuentro con lo sagrado.







