Su llegada fue recibida con una alegría especial por las monjas, y el momento no tardó en llamar la atención en redes sociales
Una maleta, una puerta que se abre y decenas de aplausos. Ruth ha tomado una decisión que muy pocos se atreven a tomar hoy en día: hacer una pausa en su rutina para vivir una experiencia de discernimiento en el Monasterio de la Purísima Concepción y Beata Inés de Benigánim, en Valencia (España).
El emotivo momento en el que la joven cruza el umbral para unirse temporalmente a la comunidad de las Agustinas Descalzas fue capturado en un video que ya supera las 135 mil visualizaciones y 5 mil «me gusta«.
Un recibimiento lleno de alegría viral
En las imágenes, la comunidad aguarda con impaciencia al otro lado del portón. La reacción al ver a Ruth es inmediata: risas, aplausos y abrazos para una joven visiblemente emocionada.
La respuesta de los usuarios no se ha hecho esperar, inundando la publicación de mensajes de apoyo y oraciones. Pero el video no solo despertó emoción, sino también curiosidad. Ante las dudas de varios seguidores sobre cómo vivir una experiencia similar, las monjas aclararon que ofrecen retiros personalizados para quienes busquen un espacio de reflexión o discernimiento vocacional, gestionando el contacto directamente desde sus redes sociales.
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¿Cómo es el día a día tras los muros del convento?
Lejos de la creencia popular de un encierro aburrido, la vida contemplativa de las Agustinas Descalzas equilibra espiritualidad, convivencia y trabajo constante.
Fe y oración: Eucaristía, Adoración al Santísimo, rezo de las Horas Litúrgicas y momentos de silencio personal.
Trabajo activo: Cuidado del monasterio y de las hermanas ancianas, labores en la huerta y atención de la tienda de objetos religiosos.
Vida en comunidad: Tiempo de recreo diario para conversar, reír y compartir, contrastando con la calma del resto de la jornada.
Más de 400 años de historia activa
Fundado en junio de 1611, el monasterio de Benigánim guarda un legado centenario muy ligado a la Beata Inés de Benigánim, quien profesó allí en el siglo XVII. Más de cuatro siglos después, las Agustinas Descalzas demuestran que la vida contemplativa no está desconectada del mundo moderno: siguen abriendo sus puertas a jóvenes que buscan respuestas y conectando con miles de personas a través de la pantalla.




