El Papa ha realizado un firme llamamiento a reconocer y potenciar la presencia femenina en los organismos de la Santa Sede, calificando su contribución como una «riqueza que debe ser reconocida y valorada cada vez más»
La declaración tuvo lugar durante una audiencia especial celebrada en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, dirigida a los integrantes de la Asociación de Empleados Laicos del Vaticano (ADLV) y de la Asociación de Mujeres en el Vaticano (D.VA).
En su discurso, el Pontífice enfatizó que las trabajadoras no solo aportan una sensibilidad particular hacia las relaciones humanas, sino también un conjunto integral de competencias profesionales, intelectuales y talento creativo. Según destacó, la labor de la Asociación de Mujeres en el Vaticano resulta clave para fomentar un ambiente de trabajo basado en la colaboración, la escucha mutua y la atención a las situaciones de mayor dificultad.
El trabajo como garante de la dignidad humana
Más allá de la reivindicación del papel femenino, la audiencia sirvió para reflexionar sobre el valor ético de la actividad laboral. El Santo Padre instó a mantener «despierta la atención sobre la centralidad insustituible de la persona humana y sobre la dignidad inalienable del trabajo», definiéndolo como una herramienta indispensable para el progreso social, la edificación del bien común y el desarrollo personal.
Asimismo, subrayó que el entorno laboral debe ser un espacio de cooperación donde se construya en conjunto mediante el diálogo y la escucha recíproca, superando lo que individualmente resultaría inalcanzable.
Comunidad, unidad y diálogo para resolver conflictos
Al dirigirse a ambas organizaciones, el Pontífice recordó que, a pesar de sus distintas naturalezas, comparten un mismo espacio institucional. En este sentido, rescató los principios de comunidad y unidad legados por sus predecesores respecto al trabajo en la Sede Apostólica.
Para lograrlo, señaló al diálogo como la «vía ordinaria para afrontar los conflictos» y la herramienta fundamental para consolidar la convivencia. El encuentro concluyó con un llamamiento a consolidar una comunidad laboral respetuosa, donde no se postergue a nadie y se reconozca el valor y la competencia de cada individuo.



