El Pontífice emprende su viaje de regreso a Roma tras ser despedido por el presidente Emmanuel Macron. Su periplo francés ha estado marcado por un fuerte mensaje de diálogo, fe e integración europea
PARÍS / METZ.— El Papa León XIV ha dado por finalizada este lunes su visita apostólica a Francia tras culminar en Metz la tercera y última etapa de un periplo de gran calado pastoral y diplomático.
El viaje, que incluyó paradas previas en París y en el santuario de Lourdes, concluyó con un ceremonial de despedida a pie de pista en el que el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, acompañó al Santo Padre hasta las escalinatas del avión oficial de retorno a la Ciudad del Vaticano.
El tramo final de la agenda papal se concentró en la ciudad de Metz, un enclave con un alto peso simbólico para la historia reciente del continente. Las reuniones oficiales y actos públicos del Pontífice en la localidad se desarrollaron en instalaciones que rinden homenaje a Robert Schuman, considerado uno de los padres fundadores de la Unión Europea. Durante sus intervenciones en esta región, León XIV apeló a la reconciliación entre los pueblos, la defensa de la dignidad humana y el fortalecimiento de los valores comunitarios en una Europa atravesada por profundos desafíos sociales y políticos.
El hito central de esta última jornada fue la celebración de una solemne Eucaristía en la Catedral de San Esteban de Metz, conocida popularmente como la «Linterna de Dios» por sus imponentes vidrieras. Se trató de la tercera gran misa campal y comunitaria del viaje, tras los multitudinarios oficios religiosos oficiados en la capital francesa y ante miles de peregrinos y enfermos en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.
Con este viaje a Francia, León XIV consolida la presencia internacional de la Santa Sede en los principales centros políticos y espirituales de Europa. Tras el despegue de la aeronave papal con destino al aeropuerto romano de Fiumicino, la Conferencia de Obispos de Francia y las autoridades civiles han calificado la gira como un éxito histórico de convocatoria y un impulso renovador para la comunidad católica del país.




