Bajo el lema «Cántico de Paz», los jardines de las Villas Pontificias han acogido un encuentro de oración y música en el marco del octavo centenario de san Francisco de Asís
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Los jardines del Borgo Laudato si’ en Castel Gandolfo se han convertido en el escenario del encuentro de oración y fraternidad «Cántico de Paz». Guiado por el papa León XIV y promovido junto a la Fundación Andrea Bocelli, el evento busca lanzar un mensaje de reconciliación global en tiempos de alta tensión geopolítica.
El momento central de la jornada ha estado marcado por la música: el tenor italiano Andrea Bocelli ha unido su voz a la del coro ABF Voices, una formación compuesta por 164 niños y jóvenes procedentes de zonas complejas o vulnerables como Israel, Cisjordania, Uganda, Haití e Italia (afectadas por la violencia, la pobreza o sismos recientes).
Un puente de diálogo a través del canto
La cita concluye un encuentro intensivo de diez días donde los jóvenes miembros del coro y sus educadores convivieron por primera vez. A través del arte, buscan demostrar que la música funciona como un lenguaje universal capaz de superar barreras culturales y bélicas.
«Los niños y jóvenes protagonistas llevan consigo historias y experiencias diferentes, pero en el canto descubren un lenguaje común capaz de crear cercanía y esperanza», destacó el maestro Andrea Bocelli.
Por su parte, el cardenal Fabio Baggio, director general del Centro de Alta Formación Laudato si’, subrayó la vigencia del mensaje franciscano a 800 años de la muerte del santo de Asís:
«En un tiempo marcado por conflictos y divisiones, el Cántico de las Criaturas nos recuerda que todo está conectado y que la paz se construye educando para el encuentro, el diálogo y el cuidado de la creación».
Un encuentro para la comunidad vaticana
Al acto han asistido también los empleados de los distintos dicasterios de la Santa Sede, la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y la Curia Romana, invitados a compartir una jornada de fraternidad.
Al finalizar la oración y las intervenciones musicales, los jóvenes coralistas han entregado al Pontífice artesanías representativas de sus países de origen en señal de gratitud. El evento ha concluido con un momento de convivencia en el Borgo Laudato si’, reforzando la vocación de este espacio como un centro para la promoción de la ecología integral y la paz.


