Arqueólogos españoles descubren una basílica civil de 2.200 años de antigüedad que redefine el desarrollo urbano y los modelos monumentales de la República tardía

En los límites de la actual capital italiana, Roma, donde el pasado emerge al menor golpe de pala, un equipo de investigación hispano-italiano ha sacado a la luz un monumento que promete replantear los manuales de la arquitectura clásica. Científicos de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma (EEHAR-CSIC) han documentado, en el foro de la antigua ciudad de Tusculum, las estructuras de una basílica civil republicana construida hace aproximadamente 2.200 años.
Este edificio, enterrado bajo los cimientos de una basílica posterior de época imperial, se sitúa de inmediato como uno de los ejemplos más antiguos del mundo romano en su categoría, desafiando el protagonismo de los descubrimientos arquitectónicos recientes en la península itálica.
El corazón civil de la República
A diferencia del uso religioso que el cristianismo otorgó a las basílicas siglos más tarde, en la Roma republicana estos espacios funcionaban como el núcleo de la vida pública: centros de administración de justicia, transacciones comerciales y debate político.
El proyecto, dirigido por el investigador de la EEHAR-CSIC Antonio Pizzo, se ha concentrado en el sector meridional del foro de Tusculum. El hallazgo de esta estructura previa a la era imperial ofrece una ventana inédita al periodo formativo de este modelo constructivo, el cual acabó por colonizar los rincones de todo el Mediterráneo.
«Este primer edificio basilical constituye uno de los ejemplos más antiguos conocidos de este tipo arquitectónico y se suma al reducido grupo de basílicas republicanas documentadas«, explica Pizzo.
Innovación técnica y estética helenística
La planta del edificio mide 17,7 por 25,2 metros y destaca por una imponente fachada monumental. Su diseño presentaba accesos rematados por una sucesión de arcos que se apoyaban sobre nueve lesenas (pilastras planas), una solución arquitectónica denominada Theatermotiv.
Características de la Basílica de Tusculum
Antigüedad aproximada 2.200 años (Época Republicana)
Dimensiones de la planta 17,7 x 25,2 metros
Innovación clave Uso temprano del Theatermotiv (arcos sobre pilastras)
Elementos artísticos Capitel de estuco policromado (blanco, rojo, verde) con cabeza femenina
La presencia de este lenguaje visual en Tusculum sugiere que las innovaciones técnicas consideradas exclusivas de la gran arquitectura de la urbe romana —como el célebre Tabularium de Roma— se ensayaron o aplicaron simultáneamente en las ciudades periféricas del Lacio.
Junto a la solidez estructural, las excavaciones han revelado el refinamiento decorativo que ostentaba el complejo. Entre las piezas recuperadas sobresale un capitel de estuco policromado que conserva vivos sus pigmentos originales en tonos blancos, rojos y verdes. La pieza representa una cabeza femenina emergiendo de un cáliz de hojas de acanto, flanqueada por volutas jónicas; una muestra directa de la adopción de los modelos estéticos helenísticos por parte de las élites locales tras las campañas militares romanas en el Mediterráneo oriental.
El refugio de la élite de Tusculum
El esplendor de esta basílica coincide con el auge político de Tusculum durante los siglos II y I a.C. La ciudad funcionó como un enclave residencial predilecto de las dinastías más influyentes de la República, como las familias Mamilia, Fulvia y Porcia (esta última, cuna de Catón el Viejo). Asimismo, figuras de la talla del orador Marco Tulio Cicerón poseyeron villas de descanso en este entorno.
Los arqueólogos vinculan el florecimiento monumental de la ciudad a personajes como Marco Fulvio Nobilior, general romano que, tras expoliar los tesoros de la Liga Etolia en Grecia, desvió parte de los botines e inscripciones hacia el foro de Tusculum.
Tres décadas de rescate arqueológico
La antigua Tusculum sobrevivió a la caída del Imperio, pero encontró su final definitivo en el año 1191 d.C., cuando fue arrasada por las milicias romanas en el marco de los conflictos feudales medievales. Borrada del mapa, su ubicación exacta permaneció difusa hasta que las fuentes literarias de Tito Livio, Plutarco y Cicerón reavivaron el interés por el yacimiento.
Desde 1994, el Proyecto Tusculum de la EEHAR-CSIC opera de manera ininterrumpida en la zona. Tras limpiar los sectores del teatro, el foro y las termas, este nuevo descubrimiento consolida al sitio como un laboratorio fundamental para comprender la metamorfosis del Lacio.
«Su descubrimiento ofrece una valiosa contribución al conocimiento de los orígenes de estos edificios y de importantes innovaciones en la arquitectura pública romana», concluye Francesco De Stefano, coautor del estudio histórico.




