Ante la magnitud de la tragedia, la respuesta de la Santa Sede no se ha hecho esperar, se confirmó que el Papa León XIV ha enviado una primera donación de 100.000 euros a través de la Limosnería Apostólica para paliar las necesidades más urgentes, 920 fallecidos hasta hoy y 3360 heridos de momento
La asignación económica se coordinó de urgencia tras los contactos directos entre el Vaticano, el nuncio apostólico monseñor Alberto Ortega Martín, y el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo. Desde Roma se aseguró que la atención al pueblo venezolano será «constante» en los próximos días.
A esta iniciativa se ha sumado Caritas Internationalis, que ha liberado otros 100.000 euros para activar de inmediato a la red de Cáritas Venezuela y sus 30.000 voluntarios en el terreno.
«Estamos haciendo lo que siempre hemos hecho en momentos de crisis: abrir nuestras puertas, acompañar a quienes lo han perdido todo y llevar esperanza allí donde se ha extendido el miedo»
— Marco Mencaglia, director de proyectos de Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACS) Internacional.
Devastación en el terreno: Testimonios desde la Zona Cero
El panorama en la costa y en la capital es desolador. Las parroquias e iglesias se han convertido de inmediato en refugios improvisados para miles de familias que han quedado a la intemperie. Sin embargo, las propias estructuras eclesiales han sufrido el impacto del sismo.
Monseñor Pablo Modesto González (Obispo de La Guaira): «Estamos sin electricidad y todos nos hemos visto afectados. En el seminario se han derrumbado muchas paredes y varias iglesias sufren daños importantes».
Monseñor Raúl Biord Castillo (Arzobispo de Caracas): Informó que la Catedral de Caracas y al menos una docena de templos presentan graves daños estructurales. No obstante, matizó que el balance humano pudo ser peor: «Gracias a Dios era un día festivo. Si hubiera sido un día laborable, con colegios y oficinas abiertas, el número de víctimas habría sido mucho mayor».
Misioneros en acción: En la capital, comunidades como los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús (liderados localmente por el Hno. Deiby Fuenmayor) trabajan contrarreloj junto a la Arquidiócesis para establecer protocolos de atención psicológica y de reparto de insumos para damnificados.
Solidaridad internacional en marcha
La comunidad internacional ha reaccionado con rapidez ofreciendo soporte logístico y humano:
Estados Unidos: El presidente Donald Trump mantiene «contacto permanente» con el Gobierno venezolano y ha ordenado el despliegue inmediato de equipos de búsqueda y rescate, asistencia médica y suministros humanitarios.
Latinoamérica y el mundo: Colombia, Ecuador y Uruguay han manifestado su total disposición de apoyo. Por su parte, Cuba ya ha movilizado a los contingentes de médicos que se encuentran en el territorio venezolano para atender la masa de heridos. Potencias como Italia e India también han ofrecido recursos para las tareas de emergencia.
El peor escenario: La sombra de la megadeuda soberana
La catástrofe natural coincide de forma dramática con una asfixia económica sin precedentes. El diario británico Financial Times ha revelado que, precisamente en estas horas de caos, Venezuela se prepara para activar la mayor reestructuración de deuda soberana de la historia.
El Ejecutivo planea revelar en las próximas semanas una deuda pública total que asciende a los 240.000 millones de dólares, una cifra muy superior a los cálculos previos. El objetivo de las autoridades era cerrar un acuerdo con los acreedores antes de finalizar el año para reinsertar al país en los mercados internacionales tras una década de aislamiento financiero. Ahora, la gestión de esta crisis humanitaria amenaza con dinamitar los planes económicos y volver la carga financiera del país aún más agobiante.


