La histórica procesión de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno vuelve a inundar la capital del Segura con su inigualable fusión de arte, huerta y devoción secular
El Viernes Santo en Murcia no comienza con el reloj, sino con una caricia de luz. A las ocho de la mañana, cumpliendo con un rito que desafía el paso de los siglos, el primer rayo de sol ha buscado el rostro de La Dolorosa, la joya de la corona de la imaginería barroca. Es el inicio de la procesión de «Los Salzillos«, una tradición que este 2026 celebra sus 425 años de historia en un ambiente de luz radiante y una afluencia de público que ha desbordado todas las previsiones.
El arte que respira en calles estrechas
La genialidad de Francisco Salzillo, el escultor que mejor supo dotar de alma a la madera en el siglo XVIII, ha vuelto a tomar las calles. Según explica Antonio Botías, cronista oficial de la ciudad, la fisonomía de los pasos responde a una Murcia que ya no existe: una ciudad de calles de apenas tres metros de ancho. Es precisamente en esa cercanía, casi íntima, donde las ocho obras maestras del imaginero —y el titular de la cofradía, Nuestro Padre Jesús Nazareno— adquieren su máxima expresión.
La procesión es, en esencia, un museo que camina. Cada trono, diseñado para ser admirado a centímetros de distancia, narra la Pasión con un realismo que sigue conmoviendo a propios y extraños bajo la intensa luz de una jornada que hoy ha sido, como vaticinaba la tradición, «de sol a raudales«.
La huerta en el trono: un festín para los sentidos
Más allá de lo religioso, la procesión de este Viernes Santo es una oda a la identidad murciana. El recorrido es una experiencia sensorial completa:
El aroma: Un embriagador olor a azahar envuelve el desfile, recordándole a los miles de asistentes que la huerta está en plena ebullición.
La gastronomía: En el paso de La Cena, la mesa no está adornada con utilería; luce manjares reales y recién preparados que, al terminar el recorrido, serán repartidos entre los estantes, manteniendo vivo el vínculo entre la fe y el sustento.
La seda: A los pies de la imagen titular, los capullos de seda rinden homenaje al pasado industrial de la región, uniendo la historia económica con la espiritual.
Los sonidos de la «burla»
El paisaje sonoro de esta mañana ha sido tan singular como su estética. El estruendo de los «carros bocinas» —trompetas de seis metros de largo que emiten el característico «toque de burla»— y el latido constante de los tambores entelados han marcado el paso de los nazarenos. Estos sonidos, que evocan el escarnio sufrido por Cristo, crean una atmósfera de tensión y recogimiento que contrasta con la belleza plástica de las figuras.
Con la presencia destacada de autoridades y personalidades, como la Reina Sofía, que ha seguido de cerca los actos de la Semana Santa en la región, Murcia reafirma hoy por qué su Viernes Santo es un hito de Interés Turístico Internacional. Tras más de cuatro siglos, el legado de la Cofradía de Jesús Nazareno no solo permanece intacto, sino que florece con la misma fuerza que el primer rayo de sol sobre la madera de Salzillo.
Dato Clave: La procesión de los Salzillos cuenta con 9 pasos, de los cuales 8 son autoría exclusiva de Francisco Salzillo, considerado el máximo exponente del barroco español en madera policromada.






