Un viaje sonoro en el tiempo: el diálogo perfecto entre el órgano histórico, el clarinete y la majestuosidad del templo
El patrimonio musical está de fiesta. Las naves de la emblemática Iglesia de San Nicolás volvieron a vibrar con el esperado arranque de la IV edición del Festival Internacional de Órgano (FIDO), una cita que ya se consolida como uno de los faros culturales imperdibles de la temporada.
El concierto inaugural no pudo tener mejor banda sonora. La velada estuvo guiada por el virtuosismo de Míriam Cepeda, organista titular de la Basílica de Santa María de Begoña (Bilbao), y Luis Alberto Requejo, clarinetista de la Orquesta Sinfónica de Bilbao.
Juntos firmaron una actuación memorable, demostrando que la música académica también sabe ser una auténtica celebración para los sentidos.
Un festín musical sin fronteras cronológicas
El programa diseñado para la ocasión fue un exquisito puente entre épocas y geografías. El público asistente pudo disfrutar de un viaje sonoro que entrelazó la rigurosidad barroca de Bach y Corelli con la calidez contemporánea de Elizondo, pasando por la pasión desbordante del tango de Piazzolla, la exuberancia de Villa-Lobos y la genialidad dramática de Verdi.
El gran protagonista de la noche —con el permiso de los intérpretes— fue el órgano histórico de San Nicolás. En un diálogo perfecto con el clarinete de Requejo, el instrumento desplegó toda su riqueza tímbrica, inundando cada rincón de las bóvedas del templo y envolviendo a los asistentes en una atmósfera casi mágica.
El festival no ha hecho más que empezar. La fiesta de la música sacra y la cultura continuará llenando de vida el templo durante las próximas semanas.








