El Papa León XIV autoriza los decretos de beatificación de religiosos y laicos, destacando también el «ofrecimiento de vida» de un misionero en Ecuador
En una audiencia privada celebrada este lunes 27 de abril, el Papa León XIV ha dado luz verde a la promulgación de nuevos decretos que marcan un hito en los procesos de canonización de la Iglesia Católica. Tras recibir al prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, el cardenal Marcello Semeraro, el Pontífice reconoció oficialmente el martirio por «odio a la fe» de medio centenar de ciudadanos españoles.
Martirio en Cataluña: Los 50 de 1936
El núcleo de los decretos presentados se centra en los Siervos de Dios Estanislao Ortega García (conocido como Lorenzo) y sus 48 compañeros, todos ellos religiosos del Instituto de los Hermanos de la Instrucción Cristiana de San Gabriel. A este grupo se suma el sacerdote diocesano Emanuele Berenguer Clusella.
Según los registros históricos ratificados por la Santa Sede, todos fueron ejecutados entre julio y noviembre de 1936 en diversas localidades de Cataluña, en el marco de la persecución religiosa de la época. Este reconocimiento formal como mártires despeja el camino para su próxima beatificación.
Un héroe moderno en Ecuador
Más allá de los mártires históricos, el Vaticano ha destacado la figura de Pedro Manuel Salado Alba. Este laico español, miembro de la Asociación «Hogar de Nazaret», falleció en 2012 en una playa de Ecuador. Su caso se ha tramitado bajo la categoría de «ofrecimiento de la vida«, un cauce que reconoce a quienes fallecen prematuramente tras haber aceptado voluntariamente una muerte cierta por caridad.
Nuevas Venerables
Finalmente, el Papa ha reconocido las virtudes heroicas —primer paso hacia la santidad— de tres religiosas de distintas épocas y nacionalidades:
Sierva de Dios Orden / Congregación Lugar de Fallecimiento
-María Eletta de Jesús Carmelitas Descalzas Praga (1663)
-María Teresa de la Santísima Trinidad Carmelitas del Divino Corazón San Luis, EE. UU. (1926)
-María Rafaela De Giovanna Terciarias Mínimas de San Francisco Génova (1933)
La promulgación de estos decretos supone un impulso significativo a las causas de los santos españolas y reafirma la memoria de los episodios de persecución del siglo XX bajo la mirada de la Iglesia actual.




