Más de 2.500 niños en situación de vulnerabilidad extrema rezan a diario por la beatificación de la reina española, a quien consideran «la madre de su fe», clamor de la Amazonía
En uno de los rincones más profundos y de difícil acceso de la Amazonía peruana, la historia colonial y la fe del siglo XXI se han cruzado de una forma inédita. Los protagonistas no son teólogos ni altos dignatarios eclesiásticos, sino los niños del Hogar Nazaret, una misión que rescata a menores de la pobreza extrema y el abandono. Allí, la devoción diaria no solo se dirige a los santos tradicionales, sino a una figura histórica clave: la reina Isabel la Católica.
Esta particular corriente de piedad cotidiana dará un paso altamente simbólico. El fundador de la misión, el sacerdote y ex-capellán castrense Ignacio María Doñoro, entregará un óleo de la monarca a la Comisión pro Beatificación de Isabel la Católica. El gesto, en palabras del propio misionero, busca ser «una confesión de gratitud y de justicia hacia la Madre de América».
Un puente entre el dolor y la historia
Desde su fundación en 2011 dentro de la Prelatura de Moyobamba, el Hogar Nazaret ha sido el refugio de más de 2.500 niños a los que el padre Doñoro define crudamente como «crucificados» por la pobreza. Tras haber sobrevivido a realidades de exclusión severa, estos menores aseguran encontrar en la figura de la reina castellana un espejo de resiliencia.
«Han vivido situaciones inenarrables. Su devoción muestra que la selva del Amazonas no es un rincón olvidado, sino parte de una historia grande«, explica el padre Doñoro.
Para los niños de la misión, la reina no es un personaje lejano de los libros de texto, sino una figura cercana en sus propias historias de superación. «Aquí está la mujer que trajo la fe a nuestras familias y, gracias a ella, somos hijos de Dios«, expresan con sencillez los pequeños de la selva.
El debate de la «Leyenda Negra» bajo la lupa de la selva
El arraigo de esta devoción en plena Amazonía desafía las corrientes historiográficas tradicionales. El padre Doñoro argumenta que el fervor de los niños tiene una base estrictamente histórica y jurídica, fundamentada en el testamento y las leyes que la reina dictó hace más de medio milenio.
La defensa del indígena: La misión enfatiza que Isabel la Católica exigió en sus disposiciones que los nativos americanos fueran tratados con justicia, prohibiendo su esclavitud.
Identidad hispanoamericana: Al conocer que una monarca legisló expresamente para que no se les hiciera agravio, los menores reinterpretan la herencia española, alejándose de la denominada «leyenda negra» para entenderla como una empresa civilizadora y evangelizadora.
De legado familiar a motor espiritual
La semilla de esta devoción fue plantada por el propio misionero, quien heredó de sus padres la admiración por el rol de la reina en la unidad de España y la evangelización de América. Hoy, transmite ese legado a los niños del hogar como un modelo de austeridad, constancia en la oración y firmeza en la gobernanza.
El caso del Hogar Nazaret añade un componente fresco y de fuerte carga simbólica al complejo proceso de canonización de Isabel de Castilla, un expediente que lleva décadas bajo el estudio de la Iglesia Católica y que ahora recibe un impulso inesperado desde el corazón verde del planeta.
Cuadro de Isabel La Católica donado por los niños de Hogar Nazaret:





