Aniversario de la tragedia que provocó 233 muertes en Valencia, el arzobispo Enrique Benavent reivindica la solidaridad ciudadana, exige infraestructuras actualizadas y pide no instrumentalizar políticamente los desastres naturales
VALENCIA. — Las cicatrices de la DANA que asoló l’Horta Sud y la provincia de Valencia el 29 de octubre de dos años atrás continúan abiertas. Aunque la rutina diaria se ha restablecido en gran parte de los municipios, el dolor por las 233 vidas perdidas y los severos daños patrimoniales persisten en el tejido social y eclesial de la región.
El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, repasa las secuelas de la catástrofe, evalua los episodios meteorológicos más recientes y lanzó un llamamiento a la responsabilidad política y a la unidad social.
«Las heridas se van curando poco a poco, pero las familias que han perdido a un ser querido siguen sufriendo. Cuando llegan estas fechas, es como si la herida volviera a abrirse», señaló el prelado.
Reconstruction y heridas patrimoniales
La recuperación física de las comunidades afectadas sigue siendo un proceso gradual. Aunque la gran mayoría de los templos han reanudado su actividad, algunos centros de culto emblemáticos sufren retrasos en su reapertura debido a la complejidad de las obras de restauración del patrimonio histórico y artístico.
Reaperturas en marcha: Tras la reciente visita del arzobispo al barrio de la Torre en Valencia, la parroquia de San Carlos Borromeo en Albal reabrirá sus puertas este próximo mes de noviembre.
Impacto en temporales recientes: Al evaluar episodios más recientes, como la DANA Adam, Benavent confirma que las afectaciones en el litoral y en enclaves como el monasterio de las clarisas de Oliva o el municipio de Els Poblets fueron de menor gravedad y sin daños estructurales severos.
Lecciones del desastre: Infraestructuras, política y coordinación
El arzobispo reflexiona sobre los cambios demográficos que han transformado a l’Horta Sud en una de las zonas más densamente pobladas de la archidiócesis, advirtiendo que las obras públicas e infraestructuras de prevención no han evolucionado al ritmo del crecimiento urbanístico.
Asimismo, Benavent hace un llamamiento explícito a la clase política sobre la gestión de las emergencias y la crispación pública:
Evitar la confrontación: Exige que las catástrofes meteorológicas que ponen en riesgo vidas no sean empleadas como arma de polarización o acusaciones mutuas entre partidos.
Mejora en la coordinación: Reconoce avances en la cooperación interadministrativa registrada en los últimos temporales.
Foco en las personas: Subraya que el centro absoluto de cualquier respuesta institucional debe ser la protección y asistencia directa a las víctimas.
Balance del Año Jubilar del Santo Cáliz
Coincidiendo con el aniversario de la DANA, la archidiócesis concluye la celebración del tercer Año Jubilar Eucarístico del Santo Cáliz.
A diferencia de la edición anterior —marcada por las restricciones de la pandemia—, este ciclo ha consolidado a la Catedral de Valencia como un polo de peregrinación internacional, habiendo recibido a más de 500.000 peregrinos procedentes de diversos puntos del planeta, además de la movilización de la práctica totalidad de las parroquias y colegios diocesanos de la región.


