Cada 9 de octubre, el perfume a almendra cocida y azúcar vuelve a inundar las calles de la capital del Turia, Valencia. Mientras las campanas de las iglesias anuncian la festividad de Sant Donís (San Dionisio de París), las familias valencianas perpetúan una costumbre que entrelaza el fervor religioso, la identidad de un pueblo y el amor conyugal: la entrega de la tradicional mocadorà
Lejos de ser un mero intercambio gastronómico, el origen de esta celebración hunde sus raíces en la providencia histórica y en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica.
1. La providencia de un 9 de octubre y el patrocinio eclesial
La profunda vinculación entre la fe y la identidad valenciana comenzó el 9 de octubre de 1238, jornada en la que el rey Jaime I realizó su entrada triunfal en la ciudad tras la conquista cristiana. Al coincidir este hito con el día consagrado por la Iglesia a San Dionisio, la devoción popular adoptó al santo como protector del pueblo valenciano.
Con el transcurso de los siglos, la Iglesia institucionalizó el culto en esta jornada y el histórico Gremio de Confiteros encomendó sus labores al amparo de Sant Donís, erigiéndolo como su santo patrón.
2. El patrón de los enamorados: un canto al amor bendecido
Con el respaldo de la tradición local, Sant Donís fue consolidándose en el sentimiento popular como el «San Valentín valenciano». La costumbre de regalar a la persona amada finos mazapanes envueltos en un pañuelo (mocador) se convirtió en un gesto de afecto y compromiso, bendecido por la comunidad bajo el testimonio del santo titular de la fecha.
3. Ingenio y perseverancia frente a la adversidad
El testimonio de fe y fraternidad de la mocadorà también alberga una lección de perseverancia. Tras la Guerra de Sucesión en el siglo XVIII, los Decretos de Nueva Planta prohibieron las manifestaciones públicas con pólvora —los populares piulets y tronadors— que acompañaban los festejos de la jornada.
Ante la restricción, el ingenio de los maestros pasteleros dio un giro a la festividad: moldearon el mazapán reproduciendo la figura de aquellos petardos prohibidos y de los frutos de la huerta valenciana. De este modo, tras asistir a los cultos religiosos en los templos, los fieles continuaron la celebración en la intimidad del hogar, salvaguardando la herencia cultural e histórica de sus mayores.
Una fe viva que perdura
En la actualidad, el Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia renueva cada año esta alianza entre tradición y fe con la celebración de la Santa Misa y diversos actos institucionales. Una cita donde el recuerdo de San Dionisio sigue recordando que la cultura de un pueblo cobra su sentido más profundo cuando se vive en comunidad, amor y gratitud.
David Esteve Pastisseria triunfa con un doblete histórico en el Concurso de Sant Donís
David Esteve Pastisseria se ha consagrado como el gran triunfador de la 45ª edición del Concurso de Sant Donís al adjudicarse los dos máximos galardones de la cita: el primer premio a la Mejor Mocadorà y el primer premio de Ornamentación Comercial.
El histórico certamen, promovido por el Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia con el respaldo de la Diputación provincial, ha ratificado el dominio del obrador situado en la calle Burriana, 17. El jurado evaluó tanto el sabor, la elaboración técnica, la presentación y la innovación de las piezas de mazapán como la creatividad del escaparate comercial, que reinterpretó la tradición festiva desde un enfoque marcadamente artístico.
El cuadro de honor de la presente edición presentó un resultado unánime en ambas categorías disputadas:
1.er Premio: David Esteve Pastisseria (Calle Burriana, 17, València)
2.º Premio: Horno San Antonio (Calle Turia, 4, San Antonio de Benagéber)
3.er Premio: Pastelería Galán (Avenida Cortes Valencianas, 92, Albal)
Innovación y patrimonio artesanal
Bajo el lema de la campaña «Amar a la valenciana. La tradició més dolça», el concurso celebra más de cuatro décadas de apoyo al sector pastelero local en vísperas de la festividad del 9 d’Octubre.
Laura de Juan, secretaria general del Gremio, ha remarcado el equilibrio demostrado por los maestros artesanos entre las técnicas tradicionales del modelado de frutas, hortalizas, piulets i tronadors de mazapán y las nuevas tendencias de diseño. Desde la organización han reiterado el llamamiento a la ciudadanía para apoyar el comercio de proximidad y mantener viva una de las expresiones más representativas del patrimonio gastronómico valenciano.









