El beso sagrado de Roma que parece besar el Vaticano
CIUDAD DEL VATICANO — El 13 de septiembre de 1376, el papa Gregorio XI abandonó Aviñón e inició un periplo histórico que culminaría con el retorno de la sede pontificia a Roma. El hito, que puso fin a más de siete décadas de permanencia papal en suelo francés, no fue solo fruto de la diplomacia: detrás de la decisión estuvo la persistencia de Catalina de Siena, una joven mística sin cargos políticos ni eclesiásticos.
La voz que venció las dudas del Papa
Desde inicios del siglo XIV, los sucesores de San Pedro residían a orillas del río Ródano. El regreso a Italia se perfilaba complejo debido a los conflictos bélicos en la península y a la firme oposición de los cardenales franceses.
Pese al contexto adverso, Caterina Benincasa —terciaria dominica sienesa— inició una intensa correspondencia con Gregorio XI exigiendo reformas y el retorno a la Ciudad Eterna. En junio de 1376, Catalina viajó a Aviñón para entrevistarse personalmente con el Pontífice. Pontífices contemporáneos como Pablo VI y Benedicto XVI han reconocido históricamente la eficacia de sus gestiones para disipar las vacilaciones del Papa, quien finalmente ingresó a Roma el 17 de enero de 1377.
De la reforma eclesial al fenómeno en redes sociales
Catalina, más tarde proclamada santa, Doctora de la Iglesia y patrona de Europa, mantuvo una postura caracterizada por el afecto hacia la figura papal —a quien llamaba el «dulce Cristo en la tierra»— combinado con una notable firmeza para exigir la conversión y renovación de la institución.
A 650 años de aquellos acontecimientos, la figura de la santa recobra notoriedad en la capital italiana. Su monumento, ubicado en la Via della Conciliazione junto al Castillo de Sant’Angelo, se ha convertido en un fenómeno viral en redes sociales. Debido a una perspectiva óptica particular, los encuadres fotográficos captados por turistas y peregrinos hacen parecer que la estatua inclinada de la santa besa la cúpula de la Basílica de San Pedro, un encuadre fortuito que simboliza su histórico vínculo con la sede vaticana.




