León XIV inmortaliza su devoción mariana en la Basílica de Genazzano, perpetuando una tradición iconográfica centenaria previa a la festividad de la Natividad de la Virgen
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CIUDAD DEL VATICANO — El Papa León XIV desveló este 7 de septiembre un nuevo fresco que lo retrata en oración ante la venerada imagen de la Virgen del Buen Consejo. El acto tuvo lugar en la basílica de Genazzano antes de la celebración de la Eucaristía en la víspera de la Natividad de la Santísima Virgen María.
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La obra, realizada por el pintor y restaurador Marco Innocenzi, ocupa el último espacio disponible en las paredes de la Capilla de la Virgen. Con esta incorporación, el actual Pontífice se suma a la línea de retratos de sus predecesores —como Urbano VIII, el Beato Pío IX, San Juan XXIII y San Juan Pablo II— que han visitado el histórico santuario a lo largo de los siglos.
Un vínculo personal y agustino
La relación de León XIV con la Madre del Buen Consejo se remonta a sus inicios en la Orden de San Agustín en Chicago y a sus años de formación en Roma. Esta devoción llevó al Pontífice a elegir Genazzano como destino de su primera salida pública tras su elección papal para encomendar su ministerio petrino.
El fresco muestra al Papa de perfil en un reclinatorio que ostenta el escudo de León XIII, responsable de elevar el templo a basílica menor en 1903.
Desafío técnico y espiritual
Innocenzi, exrestaurador de los Museos Vaticanos, ejecutó la pintura mediante técnicas tradicionales al fresco a unos cinco metros de altura. La labor requirió semanas de planificación de perspectiva y el pintado de doce secciones de yeso en jornadas únicas e irreversibles. El proyecto contó con la asistencia de la artista Fabiola Mercandetti y la supervisión de la comisión encabezada por Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos.
El estreno del fresco coincide con el 130º aniversario de la proclamación de la Virgen del Buen Consejo como patrona de Albania, hito por el cual la basílica mantiene el estatus de Iglesia Jubilar.



