Construido a finales del siglo XIX por iniciativa de la Beata Petra de San José, este icónico complejo religioso fue el primer templo del mundo dedicado al padre adoptivo de Jesús y mantiene viva la emblemática tradición de la «quema de cartas»
BARCELONA — En lo alto de la conocida históricamente como Montaña Pelada, en la ciudad de Barcelona, se erige el Real Santuario de San José de la Montaña, un hito de la arquitectura religiosa y del patrimonio católico global. Fundado a iniciativa de la Beata Petra de San José, el recinto ostenta el título de ser el primer santuario del mundo consagrado formalmente a la figura de San José.
De una crisis de vivienda a la donación de una finca
La historia del recinto se remonta a 1890. La comunidad de la Congregación de Madres de Desamparados y San José de la Montaña afrontaba un desalojo inminente al vencer el alquiler de su residencia y no disponer de fondos para adquirir el inmueble. Tras un periodo de intensa oración por parte de la Madre Petra, la situación dio un giro inesperado con la aparición de Carmen Masferrer, una joven benefactora que decidió donar un terreno de su propiedad ubicado en la montaña barcelonesa.
A pesar de las dificultades que presentaba un terreno árido y de difícil acceso, el proyecto salió adelante con un doble propósito: levantar un hogar de acogida para niñas huérfanas y erigir un templo de veneración. La primera piedra se colocó el 14 de agosto de 1895, culminando la obra con su inauguración oficial el 20 de abril de 1902.
Cronología destacada:
• 1890: Donación de los terrenos en la Montaña Pelada por Carmen Masferrer.
• 1895: Colocación de la primera piedra del santuario.
• 1902: Inauguración oficial del complejo religioso.
• 1908: Concesión del título de «Real» por el rey Alfonso XIII.
• 1920: Coronación Canónica otorgada por el Papa Benedicto XV.
• 1942: Recoronación tras el robo de la insignia durante la Guerra Civil.
Una tradición epistolar de alcance internacional
El arraigo popular del santuario creció con rapidez debido a los diversos favores y sanaciones atribuidos a la imagen del santo. La costumbre de dejar peticiones por escrito nació tras la curación documentada de una fiel que evitó la amputación de una mano tras depositar una nota a los pies de la escultura.
Esta práctica derivó en la tradición de la «quema de cartas«, un ritual litúrgico que se mantiene activo en la actualidad y mediante el cual se queman formalmente las miles de peticiones en papel que llegan diariamente desde diversos rincones del planeta.
Reconocimiento regio y papal
El impacto social y religioso del templo motivó que en 1908 el rey Alfonso XIII le otorgara la distinción de «Real Santuario«. Más tarde, en 1920, el Papa Benedicto XV concedió la Coronación Canónica a la imagen de San José.
A pesar de sufrir el expolio de su corona durante el conflicto de la Guerra Civil Española en 1936, la pieza fue recuperada años después, celebrándose la ceremonia de recoronación en abril de 1942 bajo la presidencia del obispo de Barcelona, Miguel de los Santos Díaz Gómara. En la actualidad, el santuario continúa siendo un destacado punto de peregrinación y referente del turismo cultural y religioso en Cataluña.




