Las fuerzas de seguridad coordinan el despliegue en las rutas y accesos, mientras la comunidad educativa prioriza el acompañamiento emocional sobre los contenidos académicos
CEUTA.– La ciudad autónoma de Ceuta afronta este próximo lunes 8 de septiembre la vuelta a las aulas en un escenario excepcional. Tras la entrada masiva de personas migrantes registrada el pasado 30 de julio, y con varios miles de ellas aún dentro del territorio, el arranque de las clases contará con un amplio dispositivo de seguridad compuesto por efectivos de la Policía Nacional, Guardia Civil y Fuerzas Armadas en las inmediaciones y rutas escolares, así como personal de vigilancia privada en el interior de los recintos educativos.
El director del Colegio San Agustín de Ceuta, el religioso agustino David Díez, analiza la situación del municipio a través del podcast «Los Agustinos a tu lado», donde evidencia el desgaste social acumulado tras cinco semanas de crisis. Según señala el docente, el temor social ha llevado a que muchas familias optaran por restringir las salidas de sus hijos a la calle durante el mes de agosto.
Condiciones en la periferia y prioridad docente
Durante un recorrido por los barrios periféricos y el polígono industrial del Tarajal, el responsable del centro educativo advirtió sobre la precariedad de las personas migrantes que permanecen en la zona, entre las que se encuentra un notable grupo de menores de edad. Díez denunció la falta de condiciones mínimas e insalubridad en la que sobreviven, al tiempo que reivindicó la dignidad inherente a toda persona e hizo un llamamiento a la contención en las protestas de la ciudadanía.
Ante este panorama, la comunidad académica se plantea abordar el inicio de las clases desde una perspectiva enfocada principalmente en el bienestar psicológico y el apoyo emocional de los menores.
«Lo que nos tiene que importar de verdad es recuperar la ilusión de nuestros alumnos. Que hablen, que cuenten, que se desahoguen», señala David Díez, director del Colegio San Agustín, al calificar de anomalía la necesidad de patrullaje en los entornos escolares.
El equipo directivo del centro aboga por posponer el avance estricto de los programas académicos tradicionales para dar preferencia a espacios de desahogo, diálogo y convivencia entre el alumnado durante las primeras jornadas escolares, en un contexto en el que se apela también a la colaboración ciudadana y a la contención social.




