Pionero de la educación pública y gratuita, defensor de la niñez
Cada 25 de agosto, la Iglesia conmemora la festividad de San José de Calasanz (Peralta de la Sal, 1557 – Roma, 1648), un sacerdote y educador visionario que transformó la historia al abrir las puertas del conocimiento a quienes no tenían nada. En una época donde la formación académica era un privilegio exclusivo de las clases acomodadas, su vocación lo llevó a revolucionar la sociedad desde las aulas.
Hitos de su legado educativo
La Primera Escuela Gratuita: En 1597, abrió las puertas de la primera escuela pública y gratuita de Europa en la sacristía de la parroquia de Santa Dorotea, en un barrio humilde de Roma.
Fundación de las Escuelas Pías: Creó un modelo pedagógico innovador centrado en la dignidad de cada niño, reconociendo en él la imagen de Cristo.
La Orden de los Escolapios: Agrupó a sus colaboradores para dar origen a los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, una congregación dedicada por completo a la enseñanza.
«En Roma he encontrado la manera definitiva de servir a Dios, haciendo el bien a los pequeños, y no lo dejaré por nada del mundo.» — San José de Calasanz
De la adversidad a la misión universal
Nacido en el seno de una familia noble de Aragón, José rechazó los privilegios y las expectativas familiares de perpetuar el apellido tras el dolor de perder a su madre y a su hermano. Marchó a Roma con el propósito de servir a la Iglesia, pero al contemplar el profundo abandono en el que vivían los niños de las calles romanas, redirigió su camino entero hacia ellos.
Falleció a los 90 años, dejando una obra sólida que hoy se extiende a lo largo de los cinco continentes. En 1948, el Papa Pío XII lo proclamó oficialmente Patrono de todas las escuelas populares cristianas del mundo, honrando la memoria de un hombre que demostró que el saber y la fe deben llegar a todos por igual.



