El mes de agosto adquiere un significado profundamente especial para toda la comunidad escolapia, pues culmina el próximo 25 de agosto con la celebración del día de San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías y pionero de la educación popular gratuita en Europa

Esta festividad rinde homenaje a una vida entregada por completo a la pedagogía como el camino más directo para transformar la sociedad, promover la equidad y construir un mundo más humano. Calasanz no solo descubrió la urgencia de llevar el conocimiento y los valores a todos los niños, especialmente a los más desfavorecidos, sino que institucionalizó su visión para que perdurase a lo largo de los siglos.
Aspectos clave de la celebración escolapia
Memoria histórica y espiritual: Recordar el legado de Calasanz como revolucionario de la enseñanza y renovar el compromiso con la divisa «Piedad y Letras».
Presencia global: Un momento para conectar con la amplia red de las Escuelas Pías, hoy extendida por los cinco continentes, compartiendo la misma misión educativa.
Encuentro comunitario: Jornada de fraternidad entre religiosos, educadores, alumnos y familias para reafirmar los lazos que unen a la familia escolapia.
Proyección solidaria: Espacio para impulsar proyectos de cooperación y apoyar el acceso a la educación en los lugares de mayor vulnerabilidad social.
El 25 de agosto se convierte así en un recordatorio vivo de que educar no es solo transmitir conocimientos, sino acompañar a las personas en su desarrollo integral y ofrecer herramientas para la construcción de la propia felicidad.
San José de Calasanz: el sacerdote español que revolucionó la educación al crear las primeras escuelas gratuitas de Europa
Cada 25 de agosto, la Iglesia Católica rinde homenaje a San José de Calasanz, sacerdote y educador aragonés que transformó la historia de la enseñanza al impulsar la educación universal y gratuita en una época en la que el acceso a las aulas era un privilegio reservado para las clases acomodadas.
Nacido en Peralta de la Sal (Huesca) en 1557, Calasanz superó las reticencias familiares iniciales para formarse en Filosofía, Derecho Canónico y Teología en las universidades de Lérida, Valencia y Alcalá de Henares. Tras su ordenación sacerdotal en 1583 y un breve período pastoral en la Seu d’Urgell, el presbítero se trasladó a Roma en 1591, donde la realidad social de la Ciudad Eterna reorientaría por completo su misión.
Impactado por el abandono y la falta de formación de la infancia en los barrios desfavorecidos de Roma, Calasanz promovió en 1597 la apertura de la primera escuela pública, popular y gratuita del continente europeo en la sacristía de la parroquia de Santa Dorotea. Bajo el lema «Piedad y Letras«, el sacerdote impulsó un modelo pedagógico pionero que ponía el respeto a la personalidad del niño en el centro del proceso formativo.
El crecimiento sostenido de la iniciativa dio origen a las Escuelas Pías y a la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios (conocidos como «escolapios»), una congregación consagrada al desarrollo integral de la juventud sin distinción de origen social.
Vida y legado: San José de Calasanz falleció en Roma el 25 de agosto de 1648, a los 90 años de edad.
Fue canonizado en 1767 por el Papa Clemente XIII y proclamado en 1948 por Pío XII como «Patrono universal de las escuelas populares cristianas».



