Tras el violento sismo que azotó la región de Nusa Tenggara Oriental el pasado sábado 15 de agosto, la Santa Sede expresa el profundo pesar del Papa León XIV ante la crisis humanitaria que enfrenta Indonesia
El desastre natural deja hasta el momento un saldo provisional de 53 fallecidos, 135 heridos y más de 13 000 personas desplazadas.
A través de un telegrama firmado por el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, y remitido al arzobispo de Ende, monseñor Paulus Budi Kleden, el Pontífice transmitió su «solidaridad espiritual y cercanía» a los damnificados, encomendó a los fallecidos a la misericordia divina e invocó bendiciones de consuelo para quienes enfrentan la pérdida de sus seres queridos y hogares.
Doble impacto telúrico e infraestructura colapsada
La emergencia se desencadenó tras un primer movimiento telúrico de magnitud 7,7 centrado en la isla de Flores, seguido por múltiples réplicas y un segundo terremoto de magnitud 6,9 en la isla de Sumatra. La secuencia de sismos provocó severos daños materiales en la región asiática.
De acuerdo con los reportes de la Agencia Nacional para la Gestión de Desastres de Indonesia, el balance de daños infraestructurales incluye:
Viviendas afectadas: Más de 900 casas totalmente reducidas a ruinas y cerca de 450 con daños estructurales graves.
Edificios públicos: Al menos 167 instalaciones fuera de servicio, destacando escuelas, centros de salud y templos religiosos.
Situación de los damnificados: Miles de familias permanecen albergadas en refugios e instalaciones provisionales a la espera de asistencia.
Ante la gravedad de los hechos, León XIV hizo un llamamiento explícito a las autoridades civiles y eclesiásticas para intensificar las labores de ayuda humanitaria, al tiempo que reconoció el trabajo del personal de emergencia y los equipos de rescate que operan en las zonas afectadas.



