Será la segunda visita de un pontífice a la sede del organismo de las Naciones Unidas en más de cuatro décadas. El encuentro busca situar la dignidad humana y la salvaguarda de los más vulnerables en el centro de la revolución tecnológica
En un hito diplomático de gran trascendencia ético-tecnológica, el papa León XIV acudirá el próximo 25 de septiembre a la sede central de la Unesco en París. La visita, articulada en torno al avance acelerado de la inteligencia artificial (IA) y la preservación de los valores humanistas, representa apenas la segunda visita pontificia a este organismo de las Naciones Unidas desde que Juan Pablo II interviniera ante su asamblea en 1980.
El anuncio oficial ha evidenciado una profunda convergencia de criterios entre la Santa Sede y la organización multilateral. En un comunicado emitido desde la capital francesa, la Unesco enfatizó la necesidad de establecer un marco global donde la técnica no eclipse los derechos fundamentales: “El mensaje conjunto de la Unesco y el Vaticano es claro: el progreso tecnológico debe estar guiado por valores humanos y respaldado por una cooperación global reforzada, de modo que la dignidad humana y la creatividad puedan florecer en la era digital”.
Agenda y firma de acuerdo marco
El encuentro responde a una invitación formal formulada por el director general de la Unesco, Khaled El-Enany, quien mantuvo una reunión preparatoria con el pontífice en el Vaticano el pasado mes de junio. Las deliberaciones de la cumbre tomarán como base de reflexión los desafíos morales planteados por León XIV en su primera encíclica, Magnifica humanitas, texto de referencia en el que sienta las bases del pensamiento social de la Iglesia frente a los algoritmos.
Según la agenda oficial, el Santo Padre arribará a la sede parisina a las 15:00 horas. Tras una audiencia privada a solas con El-Enany, el Papa recorrerá la Plaza de la Tolerancia y la exposición de arte del recinto antes de la ceremonia oficial, donde ambos líderes pronunciarán discursos de fondo.
El momento cúlmine será la firma de un acuerdo marco bilateral concebido para estrechar la colaboración institucional en el diseño, uso y regulación de la inteligencia artificial, priorizando la protección de los colectivos más vulnerables.
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