Devoción y tradición en Madrid: miles de fieles celebran a San Pantaleón en el aniversario de su martirio
Cada 27 de julio, la comunidad católica recuerda al médico del siglo III. En el Real Monasterio de la Encarnación de la capital española se registra la habitual licuefacción anual de su sangre.
La comunidad católica celebra este 27 de julio la festividad de San Pantaleón, médico y mártir del siglo III reconocido como uno de los catorce santos auxiliadores. Como cada año, la atención de los devotos se concentra en el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid, donde se custodia una reliquia del santo que experimenta el fenómeno anual de la licuefacción.
Un médico de la corte que cambió de rumbo
Nacido hacia el año 275 en la antigua ciudad de Nicomedia (en la actual Turquía), Pantaleón ejerció la medicina con tal prestigio que llegó a formar parte del equipo médico del emperador Galerio Maximiano. Aunque creció en un entorno pagano tras distanciarse de la fe de su madre, su trayectoria dio un giro definitivo tras entablar amistad con Hermolao, un sacerdote cristiano.
A través de esa influencia, Pantaleón vinculó el ejercicio de la medicina con la atención espiritual y material de los enfermos más desfavorecidos. La historiografía eclesiástica sitúa su conversión definitiva en este periodo, cuando comenzó a atender de forma gratuita a pacientes vulnerables y a repartir sus bienes entre los necesitados.
Persecución y martirio en Nicomedia
Durante la Gran Persecución decretada por el emperador Diocleciano, Pantaleón fue denunciado ante las autoridades por otros médicos de la región. Pese a los intentos del emperador por lograr que renunciara públicamente a sus creencias para salvarle la vida, el médico se mantuvo firme en su decisión.
Según los registros hagiográficos conservados en el Museo Británico de Londres, Pantaleón fue sometido a diversas torturas antes de ser ejecutado por decapitación el 27 de julio del año 305, cuando tenía 29 años.
El fenómeno de la licuefacción en Madrid
Las reliquias de San Pantaleón se encuentran distribuidas en distintas sedes europeas, como Constantinopla (Turquía), Ravello (Italia) y España.
En el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid, custodiado por las madres Agustinas Recoletas, se conserva una ampolla con su sangre. Durante la mayor parte del año, la sustancia permanece en estado sólido; sin embargo, coincidiendo con la víspera y el día de su festividad litúrgica, la muestra pasa a estado líquido, un fenómeno que convoca anualmente a miles de visitantes y peregrinos en la capital.


