Comer en el Vaticano: no te vayas sin probar estos platos

Si vas a visitar el Vaticano, corazón de la Iglesia Católica, no solo te maravillarás con su arte y su historia. También quedarás prendado de su rica gastronomía. Aunque la extensión de la Ciudad del Vaticano es mínima, su oferta culinaria es inmensamente rica, ya que refleja la tradición italiana y la combina con influencias propias. Desde un auténtico desayuno en el Vaticano hasta los platos típicos que degustan los residentes de este enclave, a continuación te contamos qué comer en el Vaticano para disfrutar al máximo tu viaje.¡Sigue leyendo y toma nota!
Empezar el día con un desayuno
Para empezar el día, debes saber que el desayuno en el Vaticano no difiere demasiado del clásico desayuno italiano. No obstante, hay algunas particularidades que lo hacen muy especial. Los habitantes del Vaticano y los visitantes suelen optar, principalmente, por dos delicias típicas ligadas a la bollería: el cornetto y el maritozzi.
- Cornetto y café espresso
Muy similar a un croissant pero más dulce y ligero, el cornetto se suele acompañar con un intenso café espresso. Este desayuno es todo un clásico en el país del Papa para comenzar la mañana con energía.
- Maritozzi con nata
Hablamos de bollo tierno relleno de nata montada que es un imprescindible en Roma y también en el Vaticano. Su origen se remonta a la época medieval, cuando se servía en la época de Cuaresma como pequeño capricho. Además, poca repostería es tan autóctona de esta región como el maritozzi.
Platos típicos y sabores con historia
Tras el apetecible desayuno y la visita a uno de los lugares más impactantes del mundo por su historia, llega el momento de hacer un parón para reponer fuerzas. O sea, toca pensar en qué comer en el Vaticano y sus alrededores.
La Ciudad del Vaticano es un país en miniatura, pero su cocina se basa en la tradición romana e italiana, aunque con toques propios. Las opciones son muy variadas y entre ellas predominan distintas preparaciones de pasta, así como carnes y verdura de la región. Y, por supuesto, en las elaboraciones. El queso tiene un papel fundamental.
- Gnocchi di semolino alla romana
Estos gnocchis se elaboran con sémola de trigo, mantequilla y queso pecorino. Después, se gratinan al horno hasta obtener una costra dorada y crujiente que entra tanto por la boca como por los ojos
- Fettuccine alla papalina
Este plato de pasta fue creado en honor al Papa Pío XII y. Sin embargo, la diferencia con esta es que se prepara con jamón cocido en lugar de guanciale y un toque de cebolla pochada. La mezcla de sabores lo convierte en un manjar reconfortante y, a la par, lleno de historia.
- Abbacchio alla scottadito
Más allá de la pasta, si quieres saber cuál es la comida típica del Vaticano en cuanto a carnes, este plato de chuletillas de cordero a la parrilla es la respuesta. Su nombre, «scottadito», significa «quema-dedos» ya que se come caliente y recién hecho. Además, es propio de toda la región del Lazio y se suele acompañar de hierbas aromáticas y patatas al horno.
- Saltimbocca alla romana
Siguiendo con las buenas carnes que hay en la comarca, hay que citar la saltimbocca. Un plato compuesto por filetes de ternera con jamón y salvia, cocinados con vino blanco y mantequilla. Como ves, es una receta muy sencilla, pero llena de sabor y tradición.
- Carciofi alla giudia
Para quienes quieran algo sano y menos contundente para comer en el Vaticano, una herencia de la comunidad judía romana: las alcachofas fritas o carciofa alla giudia. Se fríen hasta quedar crujientes por fuera y tiernas por dentro y también son de los platos más populares. Además, al ser más ligeras, son perfectas como aperitivo o acompañamiento.
- Supplì
El suppli, delicia romana por antonomasia, también se puede encontrar en el Vaticano. Se trata de croquetas de arroz rellenas de queso mozzarella que al partirse muestran un hilo de queso fundido. Además, también funciona como aperitivo crujiente y delicioso.
Postres y dulces vaticanos para finalizar
Te dejamos dos muy comunes que puedes comer en el Vaticano con los pondrás el broche de oro.
- Torta ricotta e visciole
Por un lado, la torta ricotta e visciole, que es un pastel de ricotta con guindas ácidas. Destaca el equilibrio entre lo dulce de la ricota con la acidez de las guindas en cada bocado. Es una joya gastronómica poco conocida y no tan fácil de encontrar, pero que vale la pena que pruebes.
- Pangiallo romano
Por otra parte, hay que citar un postre tradicional navideño tanto en Roma como en el Vaticano: el pangiallo romano. Se prepara con frutos secos, miel y especias, lo cual da como resultado un bocado lleno de aromas y sabores muy profundos.



