La localidad trasladará los actos festivos al sábado 18 de julio, manteniendo viva una tradición recuperada por el sector del transporte desde 1999

Aunque el santoral católico marca el 10 de julio como el día oficial de San Cristóbal, la localidad de Ayora pospondrá los actos centrales a este próximo sábado 18 de julio.
El municipio ya tiene todo listo para rendir homenaje al patrón de los viajeros y transportistas, en una jornada que conjugará la devoción religiosa con la vistosa participación del sector del motor local.
Horarios y hoja de ruta de la festividad
Los actos oficiales comenzarán a las 11:30 horas con la tradicional bajada desde la ermita del Santo en dirección a la Iglesia Mayor, un trayecto que contará con el acompañamiento civil y las marchas de la Sociedad Musical Ayorense.
A las 12:00 horas se oficiará la Santa Misa en el templo parroquial. Tras la ceremonia, la imagen del mártir será trasladada hasta la zona de la Glorieta, donde a las 13:00 horas tendrá lugar el momento más esperado por los vecinos: la tradicional bendición de vehículos, a la que se prevé que acudan numerosos camiones, turismos y motocicletas de la comarca.
Una devoción con historia y arraigo local
La veneración a San Cristóbal (cuyo nombre de origen griego significa «portador de Cristo») se fundamenta en la célebre leyenda del hombre que cruzó a un niño en hombros a través de un río, descubriendo después que se trataba de Jesús. Esta figura es el referente universal de protección para conductores y viajeros.
En el caso de Ayora, la festividad actual vive una segunda juventud desde que en 1999 el gremio de transportistas y camioneros impulsó su recuperación.
Lo que comenzó con la adquisición de una nueva imagen del santo —alojada inicialmente en la iglesia de Santa Lucía— culminó en el año 2001 con la inauguración de su actual ermita octogonal, ubicada estratégicamente en la entrada del pueblo junto a la carretera de Almansa.
No obstante, el vínculo de Ayora con este santo es secular. Los archivos históricos constatan que ya en el siglo XVII existía un altar dedicado a San Cristóbal en la actual ermita de la Virgen del Rosario, complejo que originalmente compartía la denominación de ambos cultos, demostrando que la protección a los caminantes ha sido siempre una prioridad en la historia del municipio.



