La comunidad parroquial homenajea a su párroco con una misa solemne, una tradicional ‘mascletà’ y un almuerzo de hermandad ante el relevo pastoral
La Parroquia San Josemaría Escrivá de Valencia vivió una jornada de profunda emoción y gratitud el pasado fin de semana con motivo de la misa solemne de acción de gracias y despedida de su hasta ahora párroco, Don Jorge Molinero. El acto, que reunió a cientos de feligreses, sirvió para repasar la trayectoria del sacerdote y celebrar los frutos espirituales y comunitarios cosechados durante sus años de servicio.
La celebración litúrgica contó con la participación musical del Coro Barlovento, cuyas voces solemnizaron un encuentro marcado por el cariño de los asistentes. Durante su homilía, D. Jorge Molinero enfatizó que el crecimiento de la parroquia ha sido «obra del Señor«, ensalzando el papel de los numerosos voluntarios que han ofrecido su tiempo, trabajo y esfuerzo de manera generosa. En un tono de gran cercanía, el sacerdote también aprovechó el momento para pedir perdón a quienes hubiera podido ofender durante su mandato.
Evocando las palabras de San Pablo —“he combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe”—, el párroco saliente hizo balance de su gestión con la alegría del deber cumplido en el servicio a Dios y a los fieles. Asimismo, explicó los motivos del adelanto de su relevo, una decisión tomada con el objetivo de garantizar una transición óptima. Don Jorge propuso formalmente a Don Ángel Pérez Eusebio para sucederle en el cargo y liderar la nueva etapa pastoral de la parroquia.
Sorpresas y tradición valenciana

El homenaje no se limitó al ámbito litúrgico. Al término de la eucaristía, los feligreses sorprendieron al sacerdote con el disparo de una tradicional mascletà, que hizo vibrar los exteriores del templo como muestra de afecto popular.
Posteriormente, los actos conmemorativos se trasladaron al salón de actos de la parroquia. En este espacio, D. Jorge Molinero, arropado por su familia y miembros de la comunidad, compartió un distendido encuentro donde no faltó la clásica paella valenciana. Como broche de oro a la jornada, un grupo de feligreses le hizo entrega de varios obsequios institucionales y personales, entre los que destacaron un palo de golf y un bono regalo para una sotana, símbolos del recuerdo y el afecto que deja tras de sí en la capital del Turia.






























