La capital malacitana revivió una de sus procesiones más multitudinarias y emotivas por el centenario del «Apóstol de Málaga»
El centro histórico de Málaga se ha transformado este sábado en un auténtico hervidero de emociones, cantos y devoción. No era para menos: las calles se vistieron de gala para recibir la salida extraordinaria de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que esta vez no procesionó sola. Lo hizo del brazo de su gran valedor en la tierra, el Beato Padre Tiburcio Arnaiz, en un acontecimiento que ha marcado el punto álgido del Jubileo diocesano por el centenario de la muerte del querido jesuita.
El ambiente festivo se respiraba desde los días previos con la celebración de un concurrido quinario, pero el plato fuerte llegó a las 19:30 horas. Con los corazones encendidos, una marea de fieles y devotos acompañó el cortejo, convirtiendo el asfalto en un templo abierto donde la alegría de la fe fue la gran protagonista.
Un «motor» de fe que Late desde 1912
Como bien recuerdan las Misioneras de las Doctrinas Rurales —herederas del legado de Arnaiz—, hablar del Sagrado Corazón en Málaga es hablar del motor que movía al Beato. Al llegar a la ciudad a principios del siglo XX, el Padre Arnaiz revitalizó esta devoción con tanta energía que las asociaciones locales crecieron como la espuma.
¿Sabías que…? En 1915, desafiando el tenso ambiente político de la época, el Padre Arnaiz logró sacar la procesión a la calle tras años suspendida por altercados. ¡Fue un éxito rotundo que aplaudió toda la prensa de la época!
Este sábado, un siglo después, Málaga demostró que ese fuego sigue intacto. «El Corazón de Jesús es una fuente de bondad y gracia… quien la descubre, encuentra la Vida«, solía repetir el Beato, y el júbilo de los asistentes dejó claro que muchos la han encontrado.
Dos imágenes, una misma pasión
El desfile procesional ofreció estampas inolvidables gracias al imponente patrimonio que recorrió las calles:
El Sagrado Corazón de Jesús: El gran imán de las miradas, vitoreado a cada paso por la multitud.
La Imagen del Padre Arnaiz: Una espectacular talla de cuerpo entero realizada por el imaginero malagueño Alejandro López en 2021. Con su clásica vestimenta jesuita, bonete y una mirada serena fija en el horizonte, la escultura parecía bendecir a cada uno de los presentes.
De 1916 a hoy: ¡Un eco de vítores que no se apaga!
Para entender la magnitud del festejo, las misioneras recordaron la histórica crónica que el diario La Defensa publicó en 1916. Aquel día, subido a un muro de piedra ante una masa enfervorizada, el Padre Arnaiz rompió el silencio de la multitud con unas palabras que hoy vuelven a resonar con fuerza:
“Esto que acabáis de hacer, cantar a Dios Rey, es lo que se hace en el Cielo… ¡Viva el Sagrado Corazón de Jesús! ¡Viva Málaga Católica!”, gritaba el carismático jesuita mientras la ciudad estallaba en aplausos.
Cien años después, la fiesta en las calles de Málaga ha demostrado que la devoción popular no es cosa del pasado: está más viva, alegre y festiva que nunca. ¡Enhorabuena a todos los malagueños por una jornada histórica!







