Galicia es famosa por el Camino de Santiago, el Santo Grial en su escudo y su profunda devoción. Pero hay un templo sagrado en sus costas que no fue construido por el hombre, sino tallado por la mismísima furia del océano
Hablamos de la espectacular Playa de Las Catedrales (Ribadeo, Lugo), un monumento natural que compite año tras año con joyas como La Concha de San Sebastián o Ses Illetes en Formentera.

El Misterio de su «Nombre Civil»
Aunque en todo el mundo se le conoce de forma artística como Las Catedrales debido a sus acantilados colosales con forma de arcos góticos, en el Registro Civil tiene un nombre real mucho más místico: Playa de Aguas Santas.
Esculpida por un mar «malhumorado»
Este lugar no entiende de jabalinas romanas ni de arquitectura moderna. El mérito absoluto es de los mares del norte. Ola a ola, desde tiempos inmemoriales, el Mar Cantábrico ha ido moldeando estas majestuosas basílicas de piedra con cara de templo.
Las Reglas del Juego: Un Santuario Efímero
Visitar este monumento de un kilómetro de longitud requiere precisión matemática y mucho respeto por la naturaleza:
¿Playa o espejismo?: Su categoría de playa es dudosa, ya que desaparece por completo bajo el agua cuando la marea regresa.
Solo para «rezanderos» del turismo: El acceso para caminar entre sus colosales columnas de roca solo es posible cuando las aguas se retiran por completo.
Máxima protección: Para evitar que muera de éxito, está protegida como Monumento Natural por la Xunta de Galicia desde 2005.
El dato curioso: Con tanta basílica natural esculpida en la piedra, el artículo bromea con que el famoso grupo de música Hakuna bien podría grabar su próximo videoclip entre estos espectaculares arcos marinos.




