León XIV en Gran Canaria: «La dignidad humana no pierde valor al cruzar una frontera» Histórica visita Papal en Canarias
El Pontífice se convierte en el primer Papa en la historia en visitar el archipiélago canario. En su discurso ante la comunidad eclesial en la catedral de Las Palmas, agradeció la «generosa labor de caridad» de los isleños con los migrantes.
Día histórico para el archipiélago. El Papa León XIV ha aterrizado esta mañana en Gran Canaria procedente de Barcelona, culminando así el viaje que en su día dejó pendiente Francisco y convirtiéndose en el primer Pontífice en la historia en visitar las Islas Canarias. La jornada ha estado marcada por un fuerte componente social y pastoral, centrada en el drama migratorio que afecta a la región y en el papel de acogida del pueblo canario.
Una agenda intensa: De Arguineguín a la Catedral
La tercera etapa del viaje papal a España comenzó con una emotiva visita al puerto de Arguineguín, donde el Santo Padre mantuvo un esperado encuentro con los migrantes y las organizaciones que trabajan en su recepción. Tras este acto, León XIV se trasladó a la capital isleña.
Antes de acceder a la Catedral de Santa Ana, el Pontífice recibió la Llave de Oro de la Ciudad de manos de la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias. Ya en el interior del templo, fue recibido por el obispo de la diócesis de Canarias, monseñor José Mazuelos Pérez, junto al cabildo catedralicio, dando paso a un encuentro con obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y agentes de pastoral.
«Nadie es capaz de pasar el mar de este mundo si no lo lleva la cruz de Cristo«, afirmó el Papa citando a San Agustín, en clara alusión a los desafíos de las islas.
Dos pilares para la «civilización del amor»
Durante su alocución, el Papa utilizó la constante presencia del mar Atlántico —tan arraigada en la identidad canaria— como una metáfora de apertura, señalando que la población local posee «un corazón sensible dispuesto a despedir con una lágrima a los que se van y a recibir con los brazos abiertos a los que llegan».
Para orientar la labor de la Iglesia local, el Obispo de Roma propuso dos actitudes fundamentales:
Abrazar la cruz de Cristo: León XIV puso como ejemplo al venerable Antonio Vicente González, el «buen pastor canario«, e invitó a los fieles a actuar como «cireneos«, ayudando a cargar el peso de tantas personas «crucificadas por los dramas de la vida«.
Cultivar una espiritualidad eucarística: Recordando la tradicional lluvia de pétalos de la catedral en el día de la Ascensión, el Papa vinculó este gesto con la necesidad de una solidaridad cristiana real que se traduzca en «acogida, escucha, cercanía y cuidado de los más frágiles».
Un mensaje de aliento hacia el futuro
El Pontífice concluyó su discurso animando a la comunidad católica canaria a «seguir navegando con valentía en este nuevo tiempo de la historia«, invitándoles a apoyarse en la fe, la esperanza y la caridad ante las dificultades.
Tras el encuentro en la catedral, la bendición final y el tradicional intercambio de obsequios, León XIV se retiró a la Casa Episcopal de Las Palmas de Gran Canaria para mantener un almuerzo privado, continuando con las actividades programadas en su agenda oficial.



