En una visita sorpresa antes de subir a Montserrat, León XIV defendió que el pasado no condena el futuro y pidió a los internos «seguir soñando el sueño de Dios»
En un giro inesperado dentro de la agenda de su visita oficial, el Papa León XIV acudió esta mañana al centro penitenciario de Can Brians. Se trata de un gesto con un fuerte componente simbólico, siendo la primera vez que el pontífice visita una prisión, rescatando una práctica que ya era habitual en su predecesor, el Papa Francisco. El encuentro, cargado de emotividad, se produjo de camino a la montaña de Montserrat, el siguiente destino del líder de la Iglesia Católica.
El pontífice estuvo acompañado por el president de la Generalitat, Salvador Illa; el conseller Ramón Espadaler; el cardenal Juan José Omella; y el obispo de Sant Feliu, Xabi Gómez, reconocido por su histórica labor con colectivos en situaciones de marginación y migración, y uno de los principales impulsores de esta histórica parada.
Un mensaje contra el estigma
Tras escuchar los conmovedores testimonios de varios internos, entre ellos los de Montse y Josefina, así como las palabras del padre Jesús —capellán del centro—, el Papa ofreció un discurso centrado en la dignidad humana y las segundas oportunidades.
«Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona«, clamó León XIV, recordando la máxima evangélica de apoyo a los privados de libertad.
El Papa basó su intervención en uno de los principios fundamentales de su pontificado: el valor intrínseco de cada ser humano. «Todo ser humano es digno por el mero hecho de haber sido querido, creado y amado por Dios«, subrayó, asegurando que ninguna situación o circunstancia hace que el Señor aparte su mirada de las personas.
Esperanza frente al aislamiento
El mensaje papal se dirigió con especial sensibilidad hacia aquellos reclusos y reclusas de origen extranjero que sufren el doble peso de la condena y la distancia, al no poder recibir visitas de sus familias.
Citando a San Agustín, el pontífice invitó a los internos a no rendirse ante el desánimo:
Sobre el pasado: «Si confiamos en la gracia divina, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones».
Sobre la superación: «Aferrémonos a Él, que nos invita continuamente a la esperanza y nos muestra un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar».
«Dios te ama como eres, pero te sueña mejor»
Para concluir el encuentro, León XIV lanzó una invitación colectiva a la reconciliación y el crecimiento personal, desmitificando la idea de la infalibilidad humana.
«A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor!», concluyó el Papa, enfatizando que la esencia humana y cristiana no radica en la ausencia de errores, sino en la capacidad constante de convertirse, enmendarse y perdonar. Tras el acto, la comitiva papal reanudó su ruta prevista hacia el Monasterio de Montserrat.



