El evento, organizado por la ACdP, reúne a artistas como Hakuna, Gypsy Kings y Liz Mitchell en un concierto masivo que busca llevar el mensaje cristiano al espacio público

La Plaza de Cibeles se viste hoy de gala para acoger la Fiesta de la Resurrección, un evento multitudinario que busca consolidarse como una de las citas imprescindibles en el calendario de la capital. Impulsado por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), el encuentro combina música de primer nivel con un profundo mensaje de esperanza, celebrando lo que sus organizadores definen como «la noticia más importante de la historia de la humanidad».

Tras el éxito de la edición anterior, que congregó a más de 85,000 personas, la organización espera una respuesta similar en una jornada marcada por la convivencia intergeneracional y el espíritu festivo.
Un cartel para todos los públicos
La propuesta musical de este año destaca por su diversidad, diseñada para atraer tanto a jóvenes como a familias y mayores:
Hakuna: El fenómeno musical que ha revolucionado la escena católica juvenil.
Gypsy Kings: El toque internacional y festivo con su rumba flamenca.
Liz Mitchell: La mítica voz de Boney M, aportando el toque nostálgico de los años 70.
Pablo Velasco, secretario nacional de la ACdP, señaló en entrevista que la elección de estos artistas no es casual: «Queremos crear un espacio donde convivan generaciones distintas compartiendo un mismo ambiente».
Más que un concierto: fe en la vida pública
Para la ACdP, llevar esta celebración al corazón de Madrid tiene un trasfondo simbólico. Velasco subrayó que el objetivo es recordar que la fe tiene implicaciones en la vida pública y que el mensaje de la Resurrección ofrece respuestas a las preguntas universales sobre el sufrimiento y el sentido de la vida, seas creyente o no.
«No es solo para católicos, sino para todo aquel que, en medio de la incertidumbre, busque una respuesta de esperanza«, afirmó Velasco.
Compromiso juvenil y oración por la paz
El evento cuenta con el apoyo de cientos de jóvenes voluntarios, en su mayoría estudiantes de las universidades del Grupo CEU, encargados de la logística y la atención al público.
Además, la edición de este año adquiere una dimensión global al sumarse a la convocatoria de oración por la paz del Papa León XIV. El evento cerrará con un momento de recogimiento: una oración mariana donde se espera que miles de voces entonen la tradicional Salve Rociera, uniendo la cultura popular española con la espiritualidad.
Historia de un impacto real
La trascendencia del evento se resume en testimonios como el de una de las actuales cantantes de Hakuna. Según relató Velasco, la joven asistió a la primera edición sin fe y, conmovida por la experiencia, inició un camino personal que hoy la lleva de regreso a Cibeles, pero esta vez subida al escenario para compartir su música.
La Fiesta de la Resurrección se confirma así como un puente entre la música y la espiritualidad, transformando el centro de Madrid en un espacio de encuentro y alegría colectiva.


