El periodista y teólogo Baltasar Bueno inaugura las celebraciones de 2026 con un discurso que vinculó la devoción histórica por el «Cristet» con la cruda realidad de los conflictos bélicos actuales

Bajo el peso de la historia y la urgencia del presente, la capital de la Ribera Baixa dio inicio oficial a su Semana Santa 2026. El encargado de marcar el compás de esta edición fue Baltasar Bueno Tárrega, reconocido periodista y Doctor en Teología, quien el pasado 22 de marzo pronunció un pregón que osciló entre la erudición académica y la sensibilidad popular.

El «Cristet»: Un símbolo de identidad local
El eje vertebrador de la intervención de Bueno fue la singularidad del Santísimo Cristo del Hospital, pieza clave del imaginario suecano. El pregonero destacó la iconografía única de esta imagen, que sustituye la tradicional corona de espinas por una talla de juncos del río Júcar, vinculando la divinidad directamente con el paisaje y la idiosincrasia de la zona.
Bueno hizo memoria histórica al recordar la llegada de la efigie en el año 1400. Según el relato rescatado, la imagen fue un regalo de dos peregrinos a una Sueca entonces castigada por las riadas y las guerras, estableciendo desde hace seis siglos un vínculo inquebrantable entre el pueblo y su ermita, a la que definió como «una casa más del pueblo».
Un diagnóstico teológico del mundo actual
Más allá de la retrospectiva histórica, el pregón adquirió un matiz crítico y social. Haciendo gala de su formación teológica, Bueno confrontó el mensaje de amor de la Pasión con la realidad geopolítica actual:
«Jesús gana al mal y a la muerte en la cruz, pero hoy asistimos a medio centenar de guerras activas en el mundo«, lamentó el orador.
Citando la reciente Exhortación Apostólica Dilexi Te del Papa León XIV, el periodista enfatizó la «pobreza radical» de la figura de Cristo como un modelo de resistencia frente a la violencia y el egoísmo contemporáneo.
Llamado a la acción: De espectadores a protagonistas
El cierre del acto no fue una simple despedida, sino un desafío directo a la ciudadanía. Bueno instó a los asistentes a no limitar su fe al paso de las procesiones, sino a recuperar el espíritu de la antigua Lloable Confraria del Sant Crucifici, que históricamente financiaba médicos y medicinas para los más necesitados de Sueca.
Con versos de Miguel de Unamuno y una ovación cerrada, el pregón concluyó dejando a una Sueca sumergida en la reflexión. La ciudad se prepara ahora para unos días donde la tradición secular se encuentra con un mensaje renovado de solidaridad y esperanza.



