Duras críticas por la falta de rigor histórico en las exposiciones, el abandono de la Casa del Relojero y una señalización que parece olvidar que la reliquia reside en la capital del Turia
Valencia atraviesa uno de sus hitos religiosos y turísticos más importantes: el Año Jubilar del Santo Cáliz. Sin embargo, lo que debería ser una oportunidad de oro para consolidar a la ciudad como destino de fe y cultura se está convirtiendo, según expertos y ciudadanos, en un «barco a la deriva«. La última polémica ha saltado las alarmas: mientras el Camino del Grial languidece en la capital, el consistorio ha decidido instalar señalética del Camino de Santiago a los pies de la Catedral.
Un Centro de Interpretación fantasma (de momento)
El proyecto de la Casa del Relojero, destinado a ser el epicentro del Centro de Interpretación del Grial, se mantiene como un símbolo de la parálisis administrativa. A pesar de haberse adquirido piezas de valor —como el Cáliz de la ópera Parsifal—, las obras del edificio ni siquiera han sido licitadas en su totalidad.
La falta de mobiliario y hasta del propio suelo de la plaza ha obligado a trasladar la exposición de forma transitoria al Almudín, dejando el inmueble original en un estado de degradación constante. «Un edificio que no encaja con el entorno y que, para colmo, permanece cerrado«, lamentan las voces críticas.
Rigor histórico bajo mínimos
La controversia no solo es logística, sino también académica. Los paneles informativos instalados recientemente por el Ayuntamiento han encendido a los historiadores. En ellos se afirma, entre otras imprecisiones, que el Santo Cáliz pasó por la Capilla Real de Barcelona, un dato que los expertos califican como una falta grave de rigor.
El olvido del Camino del Grial
Mientras Aragón y la Diputación de Valencia si que avanzan en la señalización de la ruta que trae la reliquia a la ciudad, el Ayuntamiento parece mirar hacia otro lado.
Contraste de rutas: El Camino del Grial, reconocido como Itinerario Cultural Europeo, brilla por su ausencia en las calles de Valencia.
Caos en la Vía de San Vicente: La señalización existente es deficiente; en puntos neurálgicos, los hitos permanecen ocultos bajo las terrazas de hostelería autorizadas por el propio municipio.
¿Valencia o Galicia?
El surrealismo administrativo alcanzó su pico esta semana con la colocación de señales del Camino de Santiago en la calle del Miguelete. En un tono que mezcla la indignación con la ironía «berlanguiana«, el sector cultural cuestiona si la alcaldesa, María José Catalá, ha olvidado la geografía local o si la estrategia es promocionar destinos ajenos en lugar de potenciar el patrimonio propio.
La apuesta por un modelo de turismo de masas y apartamentos parece ganarle la batalla al turismo de conocimiento y fe que representa el Santo Cáliz. En pleno año jubilar, Valencia parece más preocupada por ser una etapa de paso hacia Santiago que por reclamar su lugar como la sede de la mayor reliquia de la cristiandad, cuando la Ciudad deberia estar empapelada promocionando el Santo Cáliz.



