Expertos y autoridades eclesiásticas analizan en un congreso internacional el impacto del Jubileo y el papel evangelizador de las hermandades en la sociedad actual
Tras el impacto global de la «Gran Procesión» en las calles de la Ciudad Eterna, la atención del mundo cofrade se desplaza ahora a Málaga. La ciudad malacitana acoge esta semana un congreso internacional clave para diseccionar lo que ya se califica como un hito sin precedentes: el histórico Jubileo de las Cofradías en Roma.
El encuentro, que se desarrolla entre miércoles y jueves, no solo busca hacer balance de la logística vaticana, sino profundizar en la trascendencia de la religiosidad popular como motor de la Iglesia en el siglo XXI. La apertura del evento corre a cargo de monseñor Rino Fisichella, principal organizador del Jubileo por designación directa del Papa Francisco.
De la utopía al éxito logístico
La directora del congreso, Paloma Saborido, ha definido la reciente procesión por el Coliseo y el Foro Romano —protagonizada por imágenes como el Cristo del Cachorro de Sevilla y la Esperanza de Málaga— como un «sueño utópico hecho realidad«.
A pesar de la extrema complejidad que supuso coordinar al Estado Vaticano con el Ayuntamiento de Roma, el evento se erigió como el más mediático y complejo de todo el Año Santo. En palabras del alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, el éxito fue rotundo: «El Cachorro ha conquistado Roma y ahora es más universal que nunca«, afirmó, destacando el apoyo unánime de las instituciones y los miles de fieles desplazados.
Las claves del movimiento en el siglo XXI
Más allá de la estética y la devoción, el congreso en Málaga pone el foco en la naturaleza multidimensional de las hermandades. Los expertos coinciden en varios puntos fundamentales que definen al cofrade de hoy:
Evangelización por la belleza: Las cofradías se consolidan como el «instrumento mejor preparado» para llevar el mensaje religioso a través del arte, conectando tanto con creyentes como con no creyentes.
Cohesión social: En una sociedad polarizada, el movimiento destaca por su carácter transgeneracional, uniendo a personas sin distinción de clase social o género.
Altruismo puro: Se ha puesto en valor el trabajo desinteresado de miles de cofrades que donan su tiempo, el recurso más valioso en la actualidad.
Un fenómeno global
Aunque las miradas suelen centrarse en España, el congreso ha revelado la pujanza de estos movimientos en Italia, Suiza, Francia, Portugal y América Latina. Con casi 300 inscritos y una alta participación europea, las conclusiones de estas jornadas serán recogidas en un libro que servirá de hoja de ruta para el futuro de la religiosidad popular en Occidente.



